Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia
de Córdoba, República Argentina
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> Parasitosis
Vet. Jordi Ysamat Faus*. 2004. Laboratorios Karizoo S.A
*Product
Manager de Farmacológicos.
Las enfermedades parasitarias en vacuno de carne, son
patologías que están adquiriendo progresivamente, una gran importancia por su efecto
directo sobre la sanidad global del animal.
Si no se realiza un tratamiento adecuado a tiempo,
estas enfermedades pueden tender a la cronicidad, con el coste económico que
puede suponer a nivel de la explotación.
La diferentes acciones del parásito sobre el
hospedador (expoliatriz, traumática, irritativa, tóxica, antigénica, etc.)
repercuten negativamente en las producciones del animal afectado .
La acción expoliatriz, se basa en la sustracción por
parte del parásito de sustancias nutritivas que causan una alteración y un
desequilibrio en la salud del hospedador.
A su vez los ectoparásitos y endoparásitos son
responsables de ejercer, entre otras, una acción traumática por su localización
entre otros órganos a nivel del las diferentes porciones del intestinos, a
nivel de los vasos sanguíneos, linfáticos etc.
Ejemplo de ello son las parasitosis intestinales,
donde algunas especies de parásitos se fijan a la mucosa a través de órganos
bucales, provocando, entre otras lesiones, traumatismos generalizados.
Estos traumatismos posibilitan la entrada de gérmenes
diversos, dando lugar a la aparición de infecciones secundarias, que pueden ser
más graves que la propia parasitosis inicial.
A continuación se exponen brevemente las diferentes
enfermedades parasitarias y los tratamientos para cada una de ellas.
Es una enfermedad parasitaria de importancia
significativa, provocada por un protozoo del género Cryptosporidium.
Afecta sobretodo a terneros jóvenes menores de un mes
y cursa inicialmente con una enterocolitis.
Se presenta como un cuadro agudo con diarrea acuosa,
pérdida de peso, y disminución en el crecimiento.
Suele ir acompañado de la presencia de un rotavirus o
un coronavirus junto con Escherichia Coli.
Los parásitos de este género se transmiten, entre
otras formas, por vía oro-fecal, y tienen un periodo de incubación cercano a
los 5 días.
El tratamiento es complejo debido al aspecto
multifactorial de la enfermedad, con lo cual es aconsejable realizar una
profilaxis vacunal frente a colibacilosis, junto con un tratamiento de apoyo
mediante rehidratación y control de las medidas higiénicas de la explotación.
La coccidiosis bovina es una enterocolititis provocada
por un protozoo del género Eimeria.
La localización del protozoo es muy diversa y
comprende desde la parte más proximal del duodeno hasta la más distal del
colón.
Clínicamente cursa , entre otros síntomas, con
deshidratación, diarrea acuosa (que puede llegar a ser sanguinolenta), anemia y
anorexia.
Afecta sobretodo a animales menores de un mes que se
infectan al ingerir aguas y alimentos contaminados con ooquistes esporulados.
La lesiones son muy características y afectan al
intestino delgado, al ciego y al colón.
La producción intensiva, las malas condiciones
higiénico-sanitarias, y los cambios en la alimentación son factores
predisponentes de esta enfermedad parasitaria.
Para su prevención es aconsejable seguir un
tratamiento de unas tres semanas con Amprolio, Decoquinato, Monensina o
Salinomicina entre otros .
El tratamiento con Diclazuril, a pesar de no estar
registrado para vacuno, es efectivo, y requiere de uno a dos tratamientos
separados tres semanas.
Gran parte de los órganos respiratorios presentan un epitelio
ciliado y una membrana mucosa que crea una barrera defensiva frente a los
organismos externos.
Debido a ello los parásitos han creado mecanismos de
fijación y anclaje a la mucosa de estos órganos respiratorios.
Entre estas enfermedades parasitarias se ha de
destacar la parasitosis pulmonar, cuyo agente causal es el Nematodo
Dyctyocaulus viviparus que se encuentra principalmente a nivel de la tráquea,
bronquios y bronquiolos.
Estos parásitos en forma adulta ejercen una acción
obstructiva sobre bronquios y tráquea que da lugar a la aparición, entre otros
síntomas, de cuadros de tos intensos, irritación bronquial, disnea y asfixia.
El tratamiento es muy amplio y se puede escoger entre
una gran variedad de moléculas antiparasitarias como albendazoles, febendazoles,
levamisoles etc.
Es aconsejable que este tratamiento se realice previo
a la salida de los animales a los pastos para controlar y disminuir la carga
parasitaria.
Actualmente destaca por su amplio espectro de
actuación y por su efectividad, los tratamientos con avermectinas inyectables
al 1 % (Ivermectina, Doramectina, Moxidectina).
Los tratamientos en la línea media del dorso, llamados
también tratamientos "pour-on" han demostrado su eficacia en el
tratamiento tanto de parasitosis externas como internas.
Estos tratamientos a base de Ivermectina al 0,5 % y
Eprinomectina al 0,5 % destacan por su comodidad, su fácil administración y
manejo.
Existen diversas enfermedades provocadas por la
presencia de parásitos gastrointestinales en bovinos.
Se ha de destacar entre otras las Verminosis Gastroentéricas
donde se engloban parasitosis como la Tricostrongylosis, Ostertagiasis,
Cooperiasis, Nematodiriasis, Hemoconcosis, etc.
Otras parasitosis gastrointestinales son las Toxocariasis,
Esophagostomosis, Cabertosis, Bunostomosis etc.
Entre todas ellas y por su importancia destacaremos
dos : Las Verminosis Gastroentéricas y la Esophagostomosis.
Verminosis gastroentéricas
Son enfermedades parasitarias provocadas por la
presencia de diferentes especies de nematodos a nivel del abomaso, e intestino
delgado de los animales afectados.
Existen un gran número de especies causantes de estas
verminosis gastroentéricas, entre las cuales se ha de destacar: Ostertagia ,
Trichostrongylus , Cooperia, Nematodirus, Haemonchus etc.
Estas parasitosis afectan a animales jóvenes en el
momento de salida a los pastos, con lo cual es recomendable realizar un
tratamiento previo para controlar y disminuir la carga parasitaria.
Las larvas de estos parásitos gastrointestinales
ejercen una acción traumática sobre la mucosa, provocando lesiones, formando
coágulos y alimentándose de sangre por succión.
La sintomatología cursa con gastritis, anemia, edema y
diarrea sin sangre a no ser que nos encontremos frente a un cuadro sobreagudo.
El tratamiento y las medidas profilácticas son las
mismas que se aplican para los nemátodos pulmonares.
Es importante tener en cuenta a la hora de escoger un
tratamiento adecuado frente a estas patologías, que existen larvas de desarrollo
detenido, llamadas larvas en estado de Hipobiosis.
Estas larvas permanecen enquistadas en la pared
intestinal o abomasal de forma inmadura durante el invierno, disminuyendo su
metabolismo basal al mínimo.
La inhibición larvaria finaliza en el momento que las
condiciones ambientales son adecuadas, y el parásito continua su desarrollo
hasta llegar a forma adulta.
Por tanto, es importante utilizar un antiparasitario
de amplio espectro, como las avermectinas, que nos permiten actuar frente a
estas larvas en estado de hipobiosis, que no son controladas de forma efectiva
con tratamientos a base de bencimidazoles.
Esophagostomosis
Enfermedad parasitaria provocada por la presencia del
Nematodo Oesophagostomum a nivel del intestino delgado, y grueso de los
animales afectados.
Las larvas ejercen una acción irritativa y traumática
sobre la mucosa y submucosa intestinal.
Entre otros síntomas cursa con diarrea, inflamación
intestinal, mala absorción y alteraciones en el crecimiento.
El tratamiento de elección es el mismo que para el
resto de gastroenteritis parasitarias.
Enfermedad parasitaria debida a la acción del trematodo
fasciola hepática a nivel del hígado.
El parásito inmaduro tras atravesar la pared
intestinal y penetrar por la cápsula hepática se desplaza por el parénquima
hepático durante varias semanas.
Al llegar a los conductos biliares el parásito madura
y da lugar a huevos que llegan al duodeno por la bilis y son excretados por las
heces al medio ambiente.
Los daños principales ocasionados se dan en el hígado,
a pesar de que también se pueden observar alteraciones digestivas y de la
nutrición.
Los síntomas van asociados a una inflamación aguda y
crónica del tejido hepático, y a una acción irritativa sobre los conductos
biliares.
La formas emigrantes de fasciola pueden llegar de
forma errática a órganos tan diversos como pulmón, bazo, órganos linfáticos,
páncreas y musculatura.
La humedad, las lluvias y las temperaturas son tres de
los factores más importantes en el ciclo de la fasciola, ya que favorecen el
desarrollo del caracol del género Limnaea que actúa como hospedador
intermediario.
Es aconsejable realizar un tratamiento estratégico
previo a la salida de los animales a los pastos, y así evitar la excreción de
huevos de fasciola que puedan perdurar el ciclo parasitario.
En el mercado existen numerosos productos utilizados
para el tratamiento de la fasciolosis, a pesar de que no todos son eficaces
frente a los tres estadios parasitarios ( forma adulta, inmadura y precoz).
El triclabendazol por su amplio espectro, actúa frente
a todos los estadios y es por ello un producto de elección para el tratamiento
de la fasciolosis vacuna.
En el mercado existe también una amplia gama de antiparasitarios
a base de albendazoles, closanteles, etc., que son efectivos frente a algunas
formas parasitarias de fasciola hepática.
Dentro de este grupo se engloban las enfermedades
parasitarias que se transmiten a través de vectores externos ( piojos,
garrapatas, moscas, etc.).
Enfermedades parasitarias producidas por garrapatas
Son infestaciones causadas básicamente por garrapatas
de la familia ixodidae y de la familia Argasidae que realizan una acción
traumática sobre el hospedador alimentándose de líquidos tisulares y de sangre.
Se desarrollan en épocas del año con temperaturas
altas ( primavera-verano).
La humedad al igual que la temperatura son factores
que determinan el desarrollo del parásito.
Un tratamiento adecuado y ampliamente utilizado
consiste en bañar a los animales con productos organofosforados (Diazinón,
Diclorvós ) o piretroides (Cipermetrina).
El tratamiento con inyecciones de avermectinas
subcutáneas al 1% también ha demostrado su efectividad.
A su vez se ha de tener en cuenta que las garrapatas
transmiten enfermedades parasitarias, que son incluidas dentro del grupo de las
zoonosis, como la Piroplasmosis (Babesiosis, Theileriosis).
Estos parásitos son transmitidos al hospedador por
medio de la saliva de las garrapatas infectadas.
Enfermedades parasitarias producidas por Piojos
Existen dos tipos de piojos, los chupadores del género
Linognathus, Solenoptes y Haematopinus, y los masticadores del genero Damalinia
que se sitúan a nivel del cuello, espalda, región perineal y cola de los
animales afectados.
Los piojos masticadores se alimentan de restos de piel
y escaras y ejercen una acción irritativa sobre el hospedador.
Por el contrario los piojos chupadores entran en contacto
con la sangre, y ejercen una acción hematófaga y traumática.
Los animales afectados, por estos piojos, presentan un
intenso prurito, se frotan contra objetos y pueden llegar a provocarse
auto-lesiones y alopecias generalizadas.
Todo ello puede conllevar a un empeoramiento
significativo en las condiciones generales del animal y una disminución en las
producciones.
Un tratamiento muy extendido se basa en la utilización
de baños con productos organofosforados, piretroides y carbamatos.
La utilización de avermectinas inyectables también ha
demostrado su eficacia frente a piojos chupadores, ayudando a controlar
significativamente los masticadores, que si son cubiertos por los tratamientos
a base de avermectinas tópicas o "pour-on".
Sarnas
Infestaciones causadas por la presencia de ácaros del
género Psoroptes, Chorioptes, Demodex y Sarcoptes.
Estos ácaros que viven en la piel de los animales
afectados, se transmiten por contacto directo o a través de utensilios
contaminados.
Estos parásitos ejercen una acción traumática sobre el
animal alimentándose de sangre y linfa y provocando un intenso prurito que
cursa con la aparición de pápulas/ pústulas que al cabo de unos días se
convertirán en costras.
Es aconsejable que el tratamiento antiparasitario se
realice previa limpieza de las costras.
Se puede seleccionar un tratamiento tópico a base de
Ivermectina al 0,5 %, Eprinomectina al 0,5% o a base de Organofosforados,
Piretroides o Carbamatos.
También es efectivo el tratamiento con avermectinas
parenterales al 1%, que actuarán tanto frente a ectoparasitosis como frente a
endoparasitosis.
Enfermedades parasitarias producidas por fases larvarias de moscas.
Hipodermosis
Es una miasis cutánea debida a la situación de larvas
del género Hypoderma spp en el tejido subcutáneo del vacuno.
Los huevos son depositados por las moscas en las
extremidades de los animales hacia finales de primavera, y al cabo de una
semana eclosionan las larvas, que se dirigen por el tejido conjuntivo hacia los
lugares de reposo (Hypoderma lineatum en el esófago, e Hypoderma Bovis en el
canal raquídeo).
En estos lugares las larvas permanecen en reposo
durante un tiempo limitado hasta iniciar su migración hacia la región dorsal
donde se observa un nódulo o " barro" característico.
Estas larvas, perforan la piel del nódulo hasta caer
al suelo, donde se transforman en pupas, estado intermedio que dará lugar a una
mosca adulta.
La Hipodermosis cursa con una disminución generalizada
en las producciones así como con lesiones a nivel de la piel de las canales
afectadas.
El tratamiento de elección es en Otoño, antes de que
las larvas lleguen a los lugares de reposo y se aconseja realizarlo en los
meses de Septiembre, Octubre o Noviembre dependiendo de la climatología del
lugar donde se produce la parasitación.
El choque anafiláctico en los animales tratados es
raro y depende del número de larvas que estén en migración.
Para evitar que aumente la población de moscas en el
ambiente es conveniente tratar también a los animales afectados en primavera,
de forma preventiva, para evitar que se de un nuevo ciclo parasitario.
Los tratamientos con avermectinas inyectables al 1% o
los tratamientos "pour-on" ( Ivermectina al 0,5% y Eprinomectina al 0,5%)
son aconsejables para cubrir los diferentes estadios parasitarios de la
hipodermosis.
También se puede tratar de forma tópica con productos
organofosforados como el Diazinón.
Haematobia Irritans
Las avermectinas " pour-on" son también
efectivas para controlar las infestaciones por Haematobia irritans (mosca de
los cuernos) hasta 35 días después del tratamiento tópico.
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