Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia
de Córdoba, República Argentina
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> Parasitosis
Med. Vet.
Susana Torioni e Ignacio E. Echaide*. 2003. Grupo de
hemoparásitos E.E.A INTA Rafaela.
La anaplasmosis de los bovinos es una enfermedad infecciosa producida por Anaplasma marginale, rickettsia perteneciente al genogrupo II del complejo Ehrlichial, que parasita únicamente los eritrocitos maduros, produciendo anemia hemolítica, pérdida de producción, abortos y muerte. Es transmitida en forma natural por dípteros hematófagos, garrapatas además de las vías iatrogénica y congénita.
La anaplasmosis bovina está ampliamente distribuida
en áreas tropicales y subtropicales del mundo donde causa severas pérdidas
económicas a los sistemas de producción de leche y de carne. Es considerada una
enfermedad en expansión hacia áreas templadas del mundo. En nuestro país el
área de ocurrencia de la de latitud sur,
aunque su°enfermedad,
se encuentra al norte del paralelo 33 distribución no es uniforme. Esta zona
incluye aproximadamente 22 millones de bovinos. Al sur de este límite ocurren
brotes esporádicos de anaplasmosis, debido al traslado de bovinos infectados
desde el norte del país a zonas libres de la enfermedad. En 1994 en Argentina
se estimaron en US$ 12 millones las pérdidas directas causadas por la
anaplasmosis en zonas enzoóticas.
S, incluyendo las provincias de Santa Fe,° y 34°Entre
los paralelos 30 este de Córdoba, sudeste de Santiago del Estero y este de
Entre Ríos, se encuentra una importante cuenca lechera del país, con una
población que asciende a 1.710.000 bovinos lecheros. Gran parte de la misma
reconoce la presencia de la anaplasmosis con una incidencia anual evaluada en
el 0.09%. Sin embargo estos valores no hacen referencia a los casos
individuales de establecimientos donde la incidencia puede generar un 10% de
morbilidad y un 8% de mortalidad en áreas donde habitualmente no existía
anaplasmosis. La cuenca lechera central del país es también una importante
fuente de provisión de vientres hacia otras regiones libres de anaplasmosis del
país y debe considerarse como potencial fuente de dispersión de A. marginale.
En áreas endémicas la anaplasmosis se encuentra en estabilidad enzoótica cuando se logra un equilibrio “bovino-transmisor-Anaplasma” que permite que más del 80% de los bovinos se infecte antes de los 9 meses de edad, sin sufrir la enfermedad clínica y asegurándoles una inmunidad duradera. Existen factores ambientales y de manejo que pueden alterar este equilibrio y desencadenar brotes de anaplasmosis. Si bien los bovinos de cualquier edad pueden contraer la infección, la mayoría de los casos de anaplasmosis clínica ocurre en bovinos adultos.
La enfermedad tiene un período de incubación
promedio de aproximadamente 30 días, seguido de una etapa aguda de una semana
de duración durante la cual A. marginale se multiplica activamente dentro de
los eritrocitos, causando rickettsemias que varían entre el 10 y el 70% en los
casos más severos. La unidad infectante de A. marginale, el corpúsculo inicial
(0.1-0.2 µm), invade el eritrocito luego de adherirse a la membrana plasmática
y provocar la invaginación de la misma generando una vesícula que incluirá a la
bacteria, 1 µm). Dentro de esa vesícula,
comienza la£formando
el corpúsculo de inclusión ( multiplicación por división binaria con la
producción de
La enfermedad se caracteriza por hipertermia, palidez de las mucosas, ictericia, aborto y muerte. En los casos más graves se observan síntomas nerviosos por anoxia cerebral y tendencia al decúbito. La orina puede ser oscura debido a los pigmentos biliares, pero no se observa hemoglobinuria. En vacas en lactancia se registra un marcado descenso de la producción láctea que junto a la disminución del apetito son generalmente las primeras manifestaciones que se observan.
Durante la necropsia se observa espleno y hepatomegalia, repleción de la vesícula biliar, y esporádicamente puede haber ruptura de bazo, con la formación de un gran coágulo abdominal. Lesiones degenerativas del parénquima hepático, esplénico y renal se observan mediante el análisis histopatológico y es característico el acumulo de hemosiderina.
Los bovinos que se recuperan de la etapa aguda permanecen infectados persistentemente. Las técnicas de biología molecular, permitieron demostrar que en portadores crónicos de A. marginale se producen ciclos continuos de ricketsemia con intervalos aproximados a 5 semanas. Éstas alcanzan valores que oscilan entre el 0,1% y 0,0000001% o menores, de eritrocitos parasitados.
Estos ciclos están asociados a variaciones antigénicas que ocurren en las moléculas de la superficie de A. marginale. Estos cambios caracterizan a nuevas poblaciones de A. marginale resistentes a la respuesta inmune generada por la anterior, como un mecanismo para evadir el sistema inmune.
Para el diagnóstico de certeza de la enfermedad deben enviarse al laboratorio extendidos de sangre periférica, sangre con anticoagulante, muestras de suero y leche y aunque tienen menor utilidad, trozos de bazo, hígado y riñón. La microscopía directa de extendidos de sangre teñidos con la coloración Giemsa, adecuada para la confirmación de casos agudos de anaplasmosis, es económica y accesible aunque depende de la experiencia del observador. La identificación de la proporción de eritrocitos jóvenes e inmaduros en los extendidos de sangre y el índice hematocrito, permiten emitir un pronóstico sobre el curso de la enfermedad para cada individuo.
Las técnica para la amplificación del ADN (PCR), es útil para confirmar la presencia de Anaplasma spp, en portadores crónicos, cuando la serología no es concluyente, como se ha observado en la última etapa de erradicación de la enfermedad en rodeos situados en áreas no endémicas. También es útil para evaluar la eficacia del tratamiento esterilizante de A. marginale, antes de la desaparición de los anticuerpos. Sin embargo su uso está limitado a proyectos de investigación debido a su elevado costo.
La prueba conocida como “isotest”, se basa en la inoculación de terneros esplenectomizados con sangre de potenciales portadores crónicos de A. marginale. Es el método más sensible que se haya descrito, reproduce la enfermedad y es usado principalmente para estudios experimentales. Similarmente a la técnica anterior, es costosa y lenta.
Con el desarrollo de PCR y sondas de ácidos nucleicos, quedó demostrado que algunos de los métodos serológicos que se utilizaron durante décadas para determinar los anticuerpos específicos contra A. marginale, tenían problemas de sensibilidad y especificidad. Por esta razón las pruebas de fijación del complemento e inmunofluorescencia, se están dejando de usar.
La prueba de aglutinación en placa o prueba de la tarjeta o “card test” (CT), fue desarrollada en 1972 y ha sido la de mayor difusión en el mundo. Es cualitativa y debe ser realizada bajo estrictas condiciones de laboratorio. Está basada en un antígeno de A. marginale crudo. En estudios experimentales controlados, tiene una sensibilidad del 98% y una especificidad del 94 %, pero su especificidad puede afectarse por diversos factores cuando se la usa rutinariamente.
Una prueba inmunoenzimática de competición (ELISA-c), fue desarrollada en 1996, está basada en una proteína de superficie de A. marginale obtenida por recombinación genética (rMSP5) y en un anticuerpo monoclonal. Se la está incorporando progresivamente en algunos países como complemento o reemplazo del CT. Tiene una sensibilidad del 96% y una especificidad del 95 %.
La prueba ELISA indirecto se desarrolló en 2001. Está basada en la misma proteína rMSP5, pero tiene utilidad para analizar muestras individuales de leche. Tiene una sensibilidad del 97 % y una especificidad del 95 %. Esta prueba usada con muestras obtenidas del total de un ordeño (pool), está siendo evaluada en Argentina.
La determinación de los anticuerpos específicos contra Anaplasma spp es la herramienta más útil para evaluar la situación epizootiológica de la anaplasmosis en áreas enzoóticas, la identificación de bovinos portadores crónicos en áreas no enzoóticas, y como método para el control de tratamientos esterilizantes de A. marginale. Puede ser usado también para evaluar la infectividad de la vacuna basada en A. centrale viable.
La prevención y el control de la anaplasmosis se
basan en:
a)
Impedimento de la transmisión
mecánica.
Medidas
higiénicas para evitar la transferencia de sangre infectada de un bovino
portador crónico de A. marginale a un susceptible durante las prácticas
quirúrgicas rurales. Cada instrumento que pueda vehiculizar sangre contaminada,
deberá ser sumergido en una solución desinfectante (descornadoras, cuchillos de
castración, mochetas, guantes de tacto, entre otros), y cuando sea posible
deberá usarse materiales descartable (agujas, jeringas).
Para
controlar los transmisores biológicos (Tabanidae, Muscidae), las medidas
higiénicas incluyen la eliminación de depósitos de restos de alimentos en
descomposición (balanceados, silos y heno), lugares particularmente aptos para
el desarrollo de los distintos estadios de Stomoxys calcitrans, sumado a
inhibidores del crecimiento. Pueden también aplicarse insecticidas con poder
residual en los sitios donde se posan estos insectos entre períodos de
alimentación.
b)
Tratamiento quimioterápico de los
enfermos agudos y los portadores crónicos.
Para los
casos de infección aguda, se aplican de 10 mg/kpv de oxitetraciclina por vía
intramuscular ó, de 20 mg/kpv de oxitetraciclina de acción prolongada por la
misma vía (presentaciones al 10% y 20% respectivamente). La leche de las vacas
tratadas no puede ser destinada a consumo humano. En los casos de infección
crónica por Anaplasma spp, se puede realizar un tratamiento esterilizante,
eficaz en la mayoría de los casos. Este se basa en la aplicación de
oxitetraciclina de acción prolongada (20 mg/kpv) en tres ocasiones con una semana
de intervalo entre cada una. Este tratamiento debe aplicarse en bovinos después
de la convalecencia y en los portadores crónicos identificados mediante
serología. El control del tratamiento se basa en el análisis serológico
realizado seis meses después de iniciado el mismo.
c)
Prevención de la enfermedad
mediante vacunación.
La vacuna de
mayor difusión en el mundo, incluida la Argentina, se basa en eritrocitos
parasitados con A. centrale viables. Su aplicación sólo se recomienda en
bovinos jóvenes y en rodeos con riesgo de brotes situados en áreas enzoóticas
de Anaplasma spp. Esta vacuna produce infección persistente y la inmunidad es
protectora durante la vida útil del animal.
Este tipo de
vacuna conlleva el riesgo de transmisión de otros organismos patógenos
conocidos u emergentes, y no es totalmente inocua particularmente en adultos.
Además se recomienda su utilización dentro de los 7 días de producida. El
estado inmune que genera, puede ser quebrado si los bovinos vacunados son
sometidos a desafíos naturales intensos en condiciones de estrés, por ejemplo
después de traslados o a falta de adaptación al nuevo ambiente.
Se destaca
que esta vacuna no se recomienda para áreas no enzoóticas, debido a que no
impide la infección con A. marginale y contribuiría a su dispersión. Para
evaluar la infectividad de ésta, se utilizan pruebas serológicas a los 60 días
posvacunación, momento en que los bovinos mantienen un elevado nivel de
anticuerpos en el suero. Después de aproximadamente 6 meses de vacunación los
títulos declinan y la prueba pierde eficiencia para detectar los portadores
crónicos con A. centrale.
La aplicación
de estas medidas de prevención y control debe ser evaluada para cada caso en
particular, dependiendo del área geográfica donde se produzca la enfermedad. Se
recomienda un estricto control de los bovinos que se introduzcan al
establecimiento, los que deben provenir de rodeos sin antecedentes de
anaplasmosis, o de lo contrario deberían ser serológicamente negativos.
En la
actualidad se están evaluando en diferentes países, vacunas inactivadas basadas
en proteínas recombinantes de moléculas conservadas de A. marginale. También
están bajo consideración antígenos crudos obtenidos de A. marginale
multiplicados en cultivo continuos in vitro, que puedan ser usadas sin
restricciones.
Abdala, A. A., A. J. Mangold, and S. T. de Echaide. 1992. Transmisión experimental de Anaplasma marginale por palpación rectal. Vet. Arg. 9:683-685.
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Torioni de Echaide, S., D. P. Knowles, T. C. McGuire, G. H. Palmer, C. E. Suarez, and T. F. McElwain. 1998. Detection of cattle naturally infected with Anaplasma marginale in a region of endemicity by nested PCR and a competitive enzyme linked immunosorbent assay using recombinant major surface protein 5. J. Clin. Microbiol. 36:777-782.
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