Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Cardona López, Guillermo. 2003. INTA E.E.A. Colonia Benítez, Chaco,
Argentina.
La ganadería
del Noreste argentino tiene en la Cochliomya hominivorax, mosca causante de la
miiasis traumática del ganado o "bichera", un enemigo en permanente
acecho.
Este insecto,
que prospera en ambiente cálido, húmedo y sombreado, necesita para su evolución
las heridas frescas del ganado, lugar donde la hembra deposita los huevos que
producirán el posterior desarrollo larval.
Las
características ecológicas de esta región hacen que el insecto esté presente
durante todo el año, aunque su población dependería de las variaciones
climáticas de cada ambiente. Las zonas con mayor población de insectos
corresponden a las boscosas y a aquellas caracterizadas por vegetación
arbustiva densa.
Sí bien el
límite Sur de distribución de esta mosca no está delimitado, hay referencias de
su presencia hasta el paralelo 45; también, de su localización sobre la
cordillera de los Andes a una altura máxima de
La temperatura es una variable climática importante en
el control natural de la C. hominívorax. Su actividad es mayor en tiempo cálido
asociado a una alta humedad, factores que favorecen la postura de huevos en las
heridas y el posterior desarrollo de los estados larvales. La actividad del
adulto decrece a 20º C y cesa por completo a temperatura inferior a 15º C.
La humedad es
otro factor que regula su número, siendo el óptimo de lluvia mensual para la
presencia de esta mosca de
La mosca de
la bichera tiende a concentrarse a lo largo de los cursos de agua.
especialmente en los períodos de mucho calor y sequía.
La velocidad
del viento juega un rol importante en la capacidad de vuelo del insecto, que se
reduce con vientos de
Las barreras
naturales que en el Noreste argentino limitan la población de este insecto
están determinadas básicamente por los períodos de sequía, típicos de algunas
áreas de la región.
Un total
aproximado de tres mil huevos "queresas" son puestos por la hembra
después de 48 horas del apareamiento.
Estos huevos
son depositados en camadas de
La eclosión
de los huevos se produce
La larva
tres, desprendida de la herida, se entierra y da origen al estado de pupa para
emerger como imago - de acuerdo las condiciones climáticas - luego de
Las hembras
se aparean una sola vez en la vida, a los 4 ó 5 días después de su nacimiento.
Por acción de
las larvas la herida aumenta de volumen y despide un olor característico, que
atrae más moscas para la postura.
El animal,
ante esta agresión, se torna intranquilo, se aparta del rodeo, deja de comer,
pierde peso y entra - posteriormente - en una marcada depresión.
El tejido
necrótico (muerto) alrededor de la herida es manchado con secreción cero
hemorrágica que al aglutinar los pelos que la circundan posibilita que otro
tipo de moscas deposite sus huevos en los tejidos necróticos (miiasis
secundaria ) agravando el estado del animal.
Al acentuarse
los síntomas se originan complicaciones secundarias, que dan pie a procesos
septicémicos (presencia de gérmenes nocivos y sus toxinas en la sangre
circulante) con elevación de temperatura.
Una
complicación bacteriana importante es la poliartritis séptica o
"caruá", cuyo desarrollo es favorecido por la miiasis del ombligo de
los terneros.
Si la herida
parasitada no es tratada, la lesión puede ocasionar la muerte del animal en
pocos días.
En el Noreste
argentino, como norma de control de la miiasis del ganado, resulta importante
centrar la parición en el período invernal, ya que al disminuir en esta
estación la población de la mosca causal se aminora el riesgo de miiasis vulvar
y del ombligo.
Práctica
elemental para lograr su control es considerar que toda herida del animal es
susceptible de parasitación y debe ser tratada, independientemente de la
estación del año.
En animales
recién nacidos es importante evitar la parasitación del ombligo, pinceladas de
solución iodoiodurada (lugol) desinfectan la zona y - al originar irritación
local - favorece la cicatrización y disminuye el riesgo de miiasis.
La
importancia de las lesiones originadas por heridas de descorné, castración y
marcación hace necesario que ellas no dejen demasiada superficie sangrante y
debe procederse - según el caso - al uso de cicatrizantes, antisépticos,
sistémicos, curabicheras y/o productos repelentes.
Es importante
tratar la diarrea de los animales porque al irritar la piel origina
escoriaciones propicias para la postura de huevos de la mosca de la bichera y
favorecen la presentación de la miiasis.
Se debe
prevenir los brotes de conjuntivitis, ya que el lagrimeo constante produce
irritación de los párpados y predispone a la parasitación.
Además de las
normas anteriores, se hace necesario - ante de la parición - la esquila
alrededor de la cola, entrepierna, vulva y parte posterior de la ubre, al
eliminar la suciedad en dichas zonas, disminuye la presencia de moscas.
En campos
bajos y anegadizos es importante el control de la pezuña; la excesiva humedad
predispone a su reblandecimiento, a las heridas y a la miiasis consecuente.
En todas las
especies, el uso de drogas sistémicas de amplio poder residual con efecto sobre
las larvas las larvas de la bichera, posibilita su empleo en el momento o antes
de prácticas de manejo que ocasionan heridas en el animal.
La puesta en
práctica de todas o parte de estas recomendaciones está condicionada por las
características propias de cada establecimiento.
La
concientización del productor para lograr el control de este problema aumentará
la eficiencia productiva de las ocho millones de cabezas de ganado bovino y de
más de dos millones de lanares del Noreste argentino.
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