Director: Guillermo Alejandro Bavera,
Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Dr. James Williams*. 1986. Resumen de las disertaciones del 2º
Simposio Internacional
de Actualización Parasitaria, Bs. As., MSD AGVET, 5-11.
*El Dr. James Williams nació en el Estado de Louisiana en los EE.UU. de N.A. Obtuvo los títulos de Doctor en Ciencias Veterinarias, Master en Ciencias y Doctorado en Parasitología en universidades del Estado de Louisiana. Desde 1978, es titular de Parasitología Veterinaria en la Universidad del Estado de Louisiana. Es reconocido mundialmente por sus investigaciones en epidemiología y control de nematodes gastrointestinales en bovinos. Es autor de más de 60 publicaciones científicas en este campo. Asimismo, pertenece o ha pertenecido a 20 organizaciones profesionales relacionadas con su especialidad.
Durante los últimos 20 años, se ha efectuado un gran progreso en el conocimiento de los ciclos de vida y epidemiología de los parásitos gastrointestinales del ganado bovino, principalmente en Europa y Australia, como también en usar esos conocimientos para mejorar sistemas de control. Debemos tener en cuenta que, si bien hay varios puntos comunes entre Europa, Australia y las Américas en cuanto a manejo, clima y parasitosis, hay también varias diferencias y por lo tanto, no es válido extrapolar lo que sucede, de un continente a otro, ni en este caso tampoco hacerlo entre América del Norte y del Sur.
Sin embargo, pueden trazarse paralelos entre lo que sucede en diferentes continentes y usar la experiencia obtenida en otras regiones en el área de parasitismo del ganado bovino.
Debemos considerar entonces algunos factores:
♦ ¿Cuán importantes son nuestros parásitos?
♦ ¿Qué niveles de control debemos implementar?
Observemos el resultado del parasitismo a veces en combinación con problemas nutricionales:
1º) Animales con pérdidas obvias;
2º) Animales con pérdidas de peso no tan evidentes;
3º) Animales aparentemente sanos, donde el ganadero no puede visualizar el efecto de las parasitosis.
En este punto surge la controversia sobre la utilidad de tratar el ganado adulto, no tanto por el efecto que puedan sufrir esos animales, sino para evitar la diseminación de parásitos que ellos favorecen.
Cuando pensamos en ésto, debemos tener en cuenta que, aún en condiciones de buena alimentación y aparente sanidad, las pérdidas ocasionadas por parasitismo pueden ser elevadas.
Veamos entonces los parásitos que causan estos problemas, como Ostertagia ostertagi, considerado el parásito más importante en cuanto a su patología y a las pérdidas económicas que produce en los EE.UU. y en el mundo. Vemos el daño que producen como así también Trichostrongylus axei y Haemonchus placeí; luego vemos Cooperia, Oesophagostomum con los nódulos que producen en el intestino grueso y debemos también considerar otros parásitos en el ataque colectivo que efectúan al huésped.
Es importante también cubrir el punto de cómo se transmiten estos parásitos, el aspecto de la ecología de la larva parasitaria y la pastura.
La infección parasitaria gastrointestinal en los bovinos comienza por medio de la materia fecal contaminada y la capacidad del parásito de ir hacia los pastos e infectar al huésped.
Con tiempo caluroso, el parásito puede desarrollarse rápidamente pero puede ser muerto frecuentemente por la combinación de calor y sequedad. Durante el invierno, el desarrollo será retardado y podrá llevarle varias semanas llegar al estadío de larva infestante.
Las mejores condiciones para su desarrollo se presentan en otoño y primavera y dependiendo de las condiciones climáticas, las larvas pueden sobrevivir el invierno y en algunos casos, viven 6 meses y hasta un año.
Este es el comienzo de todo proceso de infección.
Las lluvias juegan el papel más importante en la transmisión de larvas parasitarias desde la materia fecal, como también los pájaros, los hongos y el pisoteo por parte de los animales que desparraman la materia fecal y con ella las larvas de parásitos.
Sabemos que el ganado evita comer en la cercanía de deposiciones fecales, pero ésto es válido cuando la oferta forrajera es abundante. Si el alimento escasea, los animales empiezan a comer todo y entonces el número de infecciones transmitidas aumenta.

Concluido entonces el aspecto general de la epidemiología y transmisión de la infección parasitaria, veamos ahora algunos temas acerca de un parásito gastrointestinal considerado como el más importante por los daños y pérdidas que produce: Ostertagia ostertagi.
Este parásito vive en el tracto gastrointestinal; sus huevos se depositan en las heces, desarrollan a estadíos larvarios infectantes y reinfectan el ganado. Cuando ésto acontece, dos cosas pueden suceder dependiendo de varios factores como la estación del año y edad del animal:

Las causas del proceso de inhibición no están aún perfectamente aclaradas y varias opiniones pueden encontrarse al respecto, pero la mayoría de los investigadores creen que los efectos de la estación del año y el medio ambiente condicionan a la larva infectante en la pastura para inhibirse en el animal luego de ingerida.
Esos factores ambientales son adversos para la
supervivencia de la larva en la pastura y entonces ésta detiene su
desarrollo en el huésped hasta que condiciones más favorables se
presenten. Es un mecanismo de adaptación desarrollado por el
parásito para sobrevivir en condiciones adversas.
Deben considerarse también otros factores
importantes como causas predisponentes a la inhibición: respuesta inmune
del huésped, factores endocrinos del huésped estimulados
externamente y prácticas de manejo entre otros. Es evidente que no
sólo los factores climáticos influyen en este proceso, pero hasta
el presente no han podido ser definidos.
En Louisiana y otros estados del sur de EE.UU.,
donde las condiciones del verano son más extremas que las invernales,
las larvas de Ostertagia ingeridas por el ganado bovino en el invierno
tardío y primavera, se inhiben y permanecen en ese estado hasta fin del
verano y otoño.
También en esa zona se observa que la
enfermedad de tipo I ocurre durante el invierno y el principio de la primavera
en el ganado joven y raramente en animales antes del destete, siendo más
común en bovinos en su primer año de vida.
La enfermedad del tipo I es el resultado del
rápido desarrollo de larvas durante algunos meses del año.
Los síntomas de la enfermedad de tipo 1 son:
rápida pérdida de peso, diarrea frecuentemente verde brillante y
edema.
Algunos animales pueden morir si no son tratados a
tiempo, pero el tratamiento con una variedad de antihelmínticos puede
ser efectivo en este caso.
Considerando la hipobiosis, después que el
ganado ha experimentado la enfermedad del tipo I, ésta decrece y la
mayoría de las larvas en la pastura empiezan a desarrollar tendencia a
la inhibición.
Cuando esta larva se establece en el huésped, detiene su desarrollo por períodos que van desde pocas semanas hasta 3 ó 5 meses.
Debemos recordar que estamos explicando lo que
sucede en el sur de EE.UU. con verano caluroso y seco o alternativamente seco y
húmedo combinado.
Una vez que la larva se inhibe, como larva 4 se
queda allí y no causa ningún problema al huésped, pero
siguiendo su secuencia natural, después del período de
inhibición, se reanuda el desarrollo y sucede la maduración de la
larva. Ya habíamos visto que la inhibición de pre-tipo II puede
variar desde pocas semanas hasta
En todo caso, la duración del fenómeno
de inhibición puede estar muy ligada a la duración de las
condiciones ambientales adversas.
Una vez que la larva se inhibe, permanece
enquistada sin causar mayores inconvenientes al huésped, siendo
también dificultoso el diagnóstico en esta etapa de la
enfermedad.
La reanudación del desarrollo y
maduración responde a varias causas, principalmente climáticas
estacionales, sin descartar la respuesta inmunitaria del huésped o
causas nutricionales.
Esta reanudación del desarrollo, luego del período de inhibición variable, puede iniciarse de varias maneras:
1 . Pocas larvas
maduran diariamente al estado adulto; no se aprecia enfermedad aguda
clínicamente evidente y puede haber alguna pérdida productiva.
2. Las larvas
maduran en cantidad en ondas u "oleadas" que dependiendo de la
intensidad de estas últimas, harán evidente la repetición
de síntomas clínicos severos o regulares.
3. Los efectos
más serios son observados cuando gran número de larvas inhibidas
maduran en masa o simultáneamente. Es entonces que la enfermedad aguda
se observa plenamente.
Es importante destacar que aún con escasos
síntomas apreciables de enfermedad de tipo II, las pérdidas
productivas pueden ya ser muy serias.
La prevalencia de la enfermedad de tipo II es mayor
en novillos con edades entre 15 y 20 meses, aunque también puede verse
esporádicamente en vacas adultas y toros.
En la enfermedad de tipo II podrán ser
afectados escasos animales a veces, pero la mortalidad en ellos puede ser muy
elevada. Se puede observar los mismos síntomas clínicos que en la
enfermedad de tipo I, pero aumentados de manera importante con rápida
pérdida de peso y rápida evolución de la enfermedad:
animales que parecían estar perfectamente bien, dos semanas
después pueden estar muertos o con diarrea acuosa, edema submandibular,
etc.
El control de la enfermedad por medio de drogas,
excepto por aquellos pocos antihelmínticos específicamente
eficaces contra larvas inhibidas, el control por medio de tratamientos puede
ser tan dificultoso como fue en el pasado con las viejas drogas. Cuando se
enfrenta a la enfermedad de tipo II es necesario usar antihelmínticos
total y ampliamente efectivos contra esas larvas inhibidas en particular.
Todo lo visto hasta ahora nos trae una breve
descripción de la epidemiología y la historia natural de esos
parásitos, cómo ellos actúan y cómo ocurren las
infecciones. Cuando conocemos ésto, podemos alcanzar un mejor control de
los parásitos y ésto es lo que está sucediendo ahora en
Argentina.
Debemos tener en cuenta que la epidemiología
envuelve también la suma de factores que incluyen manejo de pasturas,
respuesta inmune del huésped y el ciclo de vida de los parásitos,
como así también lo relativo al régimen de lluvias,
temperaturas y medio ambiente. Esto nos dará alguna idea de la
dinámica de la población parasitaria.
Para concluir, veamos la epidemiología de Ostertagia ostertagi en relación al clima y manejo en zonas templadas frías:

Y en zonas templadas cálidas:

Vemos cómo en el primer caso, la
Ostertagiasis de tipo I se desarrolla en primavera-verano y los máximos
potenciales infectantes de las pasturas se establecen durante el otoño.
El fenómeno de inhibición comienza también en otoño
y alcanza su máximo pico a mitad del invierno con manifestación
de Ostertagiasis de tipo II a fin del invierno y primavera.
En cuanto al caso de las zonas templadas
cálidas, la enfermedad de tipo I se manifiesta en invierno y comienzos
de primavera.
El fenómeno de inhibición (pre-tipo II),se
desarrolla en primavera y verano con manifestación de enfermedad de tipo
II durante el otoño.
Se transcriben a continuación aquellas preguntas consideradas de mayor interés general. En algunos casos, las respuestas se encuentran resumidas.
Pregunta:
¿Qué valor le da Ud. a los exámenes fecales, en especial a los conteos de huevos en los métodos de control?
Respuesta Dr. Williams (ampliada por el Dr. Guerrero)
La mayor parte de los parasitólogos veterinarios consideran el método de evaluación fecal como algo inferior, pero algo que pueden seguir usando. Tiene algún valor en informarnos a nosotros acerca de los niveles relativos con que el rodeo está infectado. Digo relativos, pues hay varios factores que pueden influenciarlos, como edad del animal, nivel nutricional, etc. La importancia principal del conteo de H.P.G. es como indicador de contaminación de la pastura. Si los huevos aparecen, debemos tener en cuenta que en el futuro habrá larvas y tenemos que pensar no sólo en qué animales hay ahora en la pastura, sino en cuáles vendrán después.
Dr. Guerrero:
En resumen, el Dr. Williams entiende los exámenes fecales como un indicador de infectividad potencial de la pastura, más que un método de diagnóstico de la carga parasitaria del animal afectado.
Pregunta:
Es evidente que existen diferencias fundamentales entre los parásitos gastrointestinales. ¿Cómo puede evaluar el clínico esta diferencia para aplicar el tratamiento correcto?
Repuesta Dr.
Willíams
Espero haber interpretado bien en la pregunta, la parte de las diferencias fundamentales entre parásitos.
Si consideramos Fasciola hepatica, tenemos algunas diferencias fundamentales con los compuestos requeridos.
En el caso de los nematodes gastrointestinales como Ostertagia, Trichostrongylus o Cooperia, las diferencias no son fundamentales, la mayoría de los nuevos compuestos son efectivos contra el espectro completo de nematodes parásitos.
Pero, si pensamos en larvas inhibidas como en el caso de Ostertagia, entonces algo diferente se necesita: algo específica y altamente efectivo.
Si sólo fuera parcialmente efectivo, seguiríamos con problemas. Si tenemos 100.000 y el producto mata la mitad, aún quedan 50.000.
Si bien es cierto que hay diferencias fundamentales entre los parásitos, en morfología, fisiología y bioquímicamente; pero en su respuesta a un producto, que es lo que importa, son totalmente similares.
Pregunta:
¿Cuáles son las drogas que considera más eficaces en orden de importancia, para prevenir y tratar la Ostertagiasis tanto de tipo I como de tipo II, y cuáles serían las épocas más recomendadas para ello?
Respuesta Dr. Williams
Esto no tiene relación (la respuesta) con las vacaciones que me ha otorgado Merck en Argentina.
Basado en la opinión entre científicos, que miran desde un punto de vista muy crítico a varios compuestos y debo decirles que no estoy intentando venderles productos de Merck, no es éste mi papel aquí, pero contra larvas inhibidas, el compuesto que ha ofrecido la respuesta más eficaz y consistente contra todos los estadios de Ostertagia y especialmente contra sus larvas inhibidas es ivermectina a 200 mcg/Kg.
Algunas veces, otros productos tienen buen efecto sobre larvas inhibidas; ésto incluye algunos benzimidazoles como oxfendazole, albendazole y quizás uno o dos más, pero hay alguna variabilidad de tanto en tanto.
Pregunta:
¿,Qué tipo de inmunidad produce una cierta cantidad de parásitos en el tracto gastrointestinal y si existe una relajación periparturienta de la inmunidad.
Respuesta Dr. Williams
La respuesta inmune no es mi especialidad, pero tengo cierta experiencia con ello. Yo creo firmemente que hay una inmunidad contra parásitos gastrointestinales; contra Ostertagia, por ejemplo, se desarrolla lentamente.
Varios años atrás, cuando empecé con parasitología en la década del '50, había dudas entre los científicos, particularmente entre los no-parasitólogos, sobre si existía inmunidad contra los parásitos.
Como mencionó el Dr. Michel de Gran Bretaña y particularmente en ovejas, si la inmunidad no existiera, las cargas de parásitos serían rápidamente mayores que la oveja entera y que el país también, ya que los parásitos son muy prolíficos. Por lo tanto, es obvio que la inmunidad existe.
La inmunidad empieza de una manera poco entendida y comienza a ser efectiva hacia el fin del primer año de vida; en la vaca adulta es más evidente. En EE.UU., los veterinarios lo ven en los H.P.G. y los científicos en las respuestas a las infecciones experimentales.
En cuanto al aumento en los H.P.G. en el periparto,
no tengo experiencia personal en ésto. Los parasitólogos de todo
el mundo dicen que ésto pasa en la oveja, pero pocos admiten haberlo
observado en bovinos. Pienso que ésto puede pasar de tanto en tanto.
Puede ser que esté asociado con factores nutricionales o de respuesta
inmune. No se puede afirmar en el presente.
Pregunta:
Se ha determinado el tiempo de sobrevivencia de las
larvas infectantes en regiones semiáridas y en área de
inundaciones?
Repuesta Dr. Williams
Esta es un área en la cual tuve extensa
experiencia en el pasado. Puedo decir que en áreas de grandes lluvias,
nunca hemos visto sobrevidas mayores de un año. Sabemos que en otras
áreas con las mismas lluvias, la sobrevida puede ser mayor: de
más de un año.
En cuanto a las regiones semiáridas, pienso
que la sobrevida está totalmente restringida de estación a
estación, con muy escaso pasaje de larvas entre ellas.
Esto puede ser ejemplificado por lo menos en la
región central de Texas que empieza siendo muy seca para convertirse en
muy húmeda en la parte Este del estado. Los principales parásitos
ovinos se encuentran en ella, pero pasan a veces años sin problemas.
Cuando llegan lluvias fuera de lo común a
esas regiones semiáridas, las majadas mueren por Haemonchus, mientras que en otras regiones semiáridas, por ejemplo en el estado de
Colorado, los parásitos no parecen sobrevivir más de una estación
con esas condiciones.
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