Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a: principal > Parasitosis
Dres. María del
Huerto López Lemes, Silvia Hernández, Ana María Acuña
y Armando Nari. 2005.
Sindicato Medico del Uruguay (SMU).
Se realizó una
revisión y puesta al día de la situación médica y veterinaria de la
distomatosis en Uruguay. Se trata de una zoonosis parasitaria altamente
prevalente, producida por el trematode Fasciola hepatica actuando como huésped
intermediario el molusco Limnaea viatrix.
Afecta a los
rumiantes de importancia económica para el país y en forma accidental al ser
humano.
La
prevalencia en el ganado bovino es de 57%, encontrándose focalmente distribuida
en todos los departamentos del país.
Los casos
humanos han sido esporádicos, y en su mayoría relacionados con la ingestión de
berro (Nasturtium officinale).
El
diagnóstico se hacía accidentalmente durante el acto quirúrgico o por examen
coproparasitario. Desde 1991 se ha podido detectar mayor número de casos
mediante la aplicación de pruebas serológicas sensibles y específicas.
Las medidas
de control implementadas para el ganado son la dosificación con fasciolicidas y
prácticas de manejo.
No existen
aún fármacos específicos eficaces para casos humanos. Se revisan las bibliografías
nacionales sobre el tema
Palabras
clave: Fasciolasis – epidemiología
La
distomatosis o fascioliasis es una zoonosis parasitaria producida en Uruguay
por el trematode Fasciola hepatica.
Los estados
adultos viven habitualmente en los conductos biliares de los animales,
principalmente rumiantes y equinos siendo una de las parasitosis de más alta
prevalencia en bovinos en nuestro país, ocasionando importantes pérdidas
económicas(1)
Las
infecciones humanas son poco frecuentes. Sin embargo, en los últimos cinco años
se han descrito más de 2500 casos humanos en 42 países de las Américas, motivo
por el cual se la ha comenzado a reconocer como una zoonosis emergente (2)
En Uruguay se
carece de estudios de prevalencia en humanos. La infección transcurre en forma
asintomática o paucisintomática, por lo cual el número real de casos humanos es
mayor que el diagnosticado. Con la puesta a punto de pruebas diagnósticas más
sensibles y específicas, la confirmación de esta parasitosis ha ido en aumento.
El objetivo
del presente trabajo es realizar una revisión del tema y una puesta al día
sobre la situación actual de la fasciolasis en Uruguay.
El
"saguaypé" o "duela hepática" (Thomas-Leuckart, 1882) posee
un ciclo lógico realmente complejo que incluye la presencia de dos huéspedes
obligatorios: el huésped definitivo (rumiantes, otros animales y el ser
humano), que alberga la forma adulta del parásito, y el huésped intermediario
(moluscos del género Limnaea) en el cual se desarrollan etapas asexuadas (3)
En este ciclo
alternan dos etapas de vida libre en el exterior: la etapa ovular, eliminada
con las heces al medio ambiente, y las cercarias expulsadas por el caracol que
se enquistan sobre vegetales acuáticos transformándose en metacercarias (4)
(figura 1).
Esta
complejidad le permite al parásito aumentar en forma exponencial la población
parasitaria.
La
fascioliasis en Uruguay es una zoonosis de alta prevalencia en el ganado ovino
y bovino en los 18 departamentos del interior del país, con una distribución
focalizada en áreas reducidas de los establecimientos agropecuarios.
La
coincidencia huésped-parásito se produce por el movimiento del ganado hacia
potreros o pasturas infectadas (figura 2) (4)
En Uruguay
existen dos especies de moluscos del género Limnaea, huéspedes intermediarios
de Fasciola hepatica: Limnaea viatrix y Limnaea columella. (5)
De los
estudios realizados no se ha encontrado infección natural en Limnaea columella,
de tal modo que Limnaea viatrix sería el único molusco con importancia
epidemiológica en Uruguay(6)
El huésped
definitivo elimina los huevos de F. hepática a través de sus heces (
Limnaea
viatrix es anfibio, vive en suelos arcillosos cuya superficie está saturada de
aguas poco profundas, que se renuevan, tales como manantiales, cañadas,
bebederos y arroceras.
Forman
colonias en áreas no mayores de
El desarrollo
y multiplicación de las fases larvarias en L. viatrix se produce a temperaturas
superiores a los
A medida que
se incrementa la temperatura, la velocidad de desarrollo aumenta
proporcionalmente hasta los
A partir de
esos límites, el ciclo se ve comprometido en términos de producción de
metacercarias viables(6)
Debido a la
complejidad del ciclo y a las grandes pérdidas que sufre el parásito en el
medio ambiente, se estima que un huevo de F. hepatica tiene una probabilidad
muy baja (1x10) de llegar a adulto e iniciar el ciclo nuevamente(7)
Dichas
pérdidas se ven compensadas por el enorme potencial biótico del parásito, el
cual puede producir
A nivel
mundial F. hepática representa un grave problema de salud animal, produciendo
pérdidas económicas superiores a los tres millones de dólares anuales. Ha sido
estimado que en una escala global existen 300 millones de bovinos y 250
millones de ovinos en riesgo de ser afectados por la enfermedad(8)
Los daños más
notorios provocados por muerte de los animales son sólo una fracción de las
pérdidas económicas que produce el estado subclínico y crónico de la
enfermedad, y que se manifiesta en reducción de la producción de carne, lana y
leche, decomisos de hígados, infecciones secundarias por bacterias,
interferencias con la fertilidad, y gastos derivados de su tratamiento(9)
En Uruguay el
parásito está presente en rumiantes de importancia económica (ovinos-bovinos)
pudiendo reproducirse en suinos, caprinos, equinos, lepóridos y otras especies
silvestres relacionadas(10)
F. hepatica
se encuentra ampliamente distribuida en Uruguay, en donde el pastoreo mixto
ovino/bovino Permite mantener en forma eficiente altas tasas de infestación. No
existen en el país suelos que impidan el desarrollo de L. viatrix y en
consecuencia la continuidad del ciclo. En la figura 2 se muestra la
distribución geográfica de establecimientos agropecuarios, cuyos bovinos
presentaban tropas con porcentajes mayores a 20% de animales infestados. Como
se observa en dicha figura, las infestaciones con F. hepatica a nivel animal
pueden ser originadas en cualquier área del territorio nacional(4)
En
establecimientos agropecuarios la prevalencia de F. hepatica es siempre
superior en bovinos que en ovinos. Esto se debe al comportamiento etológico
diferencial de ambas especies, en donde el bovino tiende a pastorear áreas más
húmedas y bajas que el ovino(11)
A nivel
nacional se han realizado estudios que determinan una prevalencia de 57% en
bovinos, aunque los efectos patogénicos son del tipo subclínico y crónico(4)
En ovinos la
enfermedad puede presentarse en forma aguda, con una alta morbilidad y
letalidad
Estudios
realizados por el DILAVE Miguel C. Rubino con exposiciones de L. viatrix
infestados naturalmente y expuestos a condiciones ambientales, se ha
determinado que el ciclo no se interrumpe en ninguna época del año, aunque en
invierno se enlentece considerablemente.
Moluscos
infectados en otoño-invierno, con temperaturas máximas promedio por debajo de
Durante la
primavera, el parásito sincroniza su ciclo dentro del huésped intermediario,
acortando paulatinamente los tiempos de emisión (spring-rise)(13)
Dicha
situación, complementada con un aumento de las poblaciones de L. viatrix al
final de la primavera, hace que exista un mayor número de animales infectados
durante fines de la primavera y el verano.
Promediando
el verano, las temperaturas son óptimas para el desarrollo de F. hepática en L.
viatrix, pero la humedad suele ser deficitaria. La escasez de lluvias y la gran
evapotranspiración son factores limitantes para el desarrollo del parásito(11)
Durante el
otoño las condiciones de humedad se hacen más favorables pudiendo existir
nuevas infestaciones de las pasturas. A partir de los meses de marzo-abril el
ciclo se va enlenteciendo paulatinamente, siendo cada vez menos eficiente en la
emisión de cercarias(16)
Actualmente
el diagnóstico se realiza por examen coproparasitario. Existen métodos
serodiagnósticos para la detección de la infección a nivel de los rodeos como
el Fast-Elisa y el Dot-Elisa
Las
actividades de control que se realizan en ovinos y bovinos son:(1,11)
♦
Reducción
del número de F. hepatica en el huésped. Limitado básicamente a la aplicación
de fármacos fasciolicidas.
♦
Reducción
de la coincidencia huésped-parásito, con pastoreo selectivo de categorías
resistentes en momentos de riesgo y el cercado de fuentes artificiales de agua.
Los
fasciolicidas de uso interno más corrientes son: clorsulan, closantel,
nitroxinil, rafoxanide y triclabendazole.
De acuerdo al
principio activo, la acción farmacológica se ejerce sobre F. hepatica adultas
(mayores de 8 semanas posinfección); o inmaduras (menores de 8 semanas
posinfección)(16)
Los casos
humanos son esporádicos o accidentales.
La transmisión
sería ocasional por la ingestión de berros silvestres (Nasturtium officinale).
La primera
comunicación de fascioliasis humana en nuestro país data de 1929 e informa
sobre un caso diagnosticado en el acto operatorio(17)
En las dos
décadas siguientes se describen casos aislados(18,19)
En 1950 se da
a conocer en la Sociedad de Gastroenterología el hallazgo de tres nuevos
casos(20)
Posteriormente
se relata una epidemia masiva familiar ocurrida en Paysandú(21)
Las
inundaciones de 1954/55 y 1958/59 favorecieron la propagación de la distomatosis,
conociéndose varios casos inéditos.
En 1960 se
publicaron treinta y un nuevos casos provenientes de Florida(22)
En 1978 un
cirujano uruguayo presentó su tesis doctoral, reuniendo 20 casos procedentes de
siete departamentos del interior de nuestro país (en su mayoría de Florida,
Canelones y San José)(23)
Anatomopatólogos
uruguayos recopilaron en 1979 16 casos ocurridos entre 1953 y 1977
diagnosticados en un hospital universitario(24)
En 1990 se
publicaron los 20 primeros casos de Sida en Uruguay(25), describiéndose en uno
de estos pacientes una fascioliasis, diagnosticada por examen coproparasitario.
Entre 1991 y
1993 se desarrolló en nuestro país un proyecto de investigación(26), tendiente
a demostrar la presencia de distomatosis humana en población rural, por medio
de estudios serológicos y examen coproparasitario de algunas localidades de los
departamentos de Artigas, Rivera, Florida y Salto. Se desarrollaron por primera
vez en el país las técnicas inmunoenzimáticas con antígeno de excreción-secreción
(E.L.I.S.A., DOT-E.L.I.S.A., E.I.T.B.)(27)
Se
encontraron dos casos positivos en un total de 951 muestras estudiadas.
En octubre de
1993 se diagnosticó una epidemia familiar en el departamento de Florida,
relacionada con la ingesta de berro silvestre(28)
La ingestión
de berros silvestres (Nasturtium officinale) y el desarrollo de esta patología
es el factor común en los hallazgos de los últimos años.
Según
informes proporcionados por la Junta Nacional de la Granja (JUNAGRA)(29,30) el
área geográfica de producción controlada de este vegetal no está bien definida,
si bien podría tener mayor representación en el departamento de Salto y en la
zona de Carrasco del departamento de Montevideo.
Actualmente
es imposible saber de donde proviene la mayoría del berro que se comercializa.
Es habitual que sea simplemente recolectado de plantíos naturales en algunos
cursos de agua.
No existen
normas para la producción ni controles de calidad para la comercialización de
este vegetal.
El hábito de
consumir berro parece ser más frecuente en la población urbana que en el
ambiente rural.
La
sintomatología clínica está indudablemente relacionada con el número de
metacercarias ingeridas, pudiendo variar desde asintomático o pausisintomático
hasta cuadros clínicos graves.
El período
prepatente que transcurre entre la infección y la eliminación de huevos en las
heces, es de tres meses aproximadamente, correspondiendo a la etapa de invasión
y migración de los distómulos. Puede ser asintomático o presentar hepatomegalia
dolorosa, febrícula y repercusión general.
En el período
de estado se acentúan los síntomas provocados por la presencia de adultos en su
hábitat definitivo: las vías biliares. Puede existir dispepsia hiposténica,
cólicos hepáticos, ictericia obstructiva, hepatomegalia y fiebre.
En la
paraclínica merece destacarse la hiperleucocitosis con eosinofilia elevada y en
ocasiones masiva, que constituye el elemento de sospecha diagnóstica en estos
pacientes.
Las
complicaciones derivan de eventuales desplazamientos de F. hepática al conducto
cístico, vesícula biliar, colédoco o ampolla de Vater, pudiendo obligar a
cirugía de urgencia. Estos trematodes pueden realizar trayectos aberrantes
describiéndose localizaciones peritoneales, pulmonares, cutáneas, etc.
La enfermedad
debida a F. hepatica está principalmente referida al hígado. La patología
provocada consiste en la inflamación crónica de los conductos biliares, siendo
las complicaciones más importantes el sangrado y en ocasiones la cirrosis(24)
Como método
de diagnóstico directo se empleaba el examen parasitológico del material
obtenido por sondeo duodenal y hasta la fecha el examen coproparasitario con
técnicas de enriquecimiento (según Ritchie y Faust)(31)
A partir del
año 1972 el diagnóstico inmunológico empleado era la inmunoelectroforesis,
determinando el arco 2 específico(32)
En 1991
López-Lemes y colaboradores desarrollaron por primera vez en Uruguay pruebas
inmunodiagnósticas utilizando antígeno de excreción-secreción de Fasciola
hepatica, que ofrecen una mayor sensibilidad y específicidad(33,34)
Técnica
inmunoenzimática (E.L.I.S.A.)
Técnica de
inmunoelectrotransferencia en blot (E.I.T.B.)
DOT-E.L.I.S.A.
Dichas
técnicas permitieron determinar la presencia de esta parasitosis, en pacientes
en estado prepatente y a su vez el hallazgo de un número importante de casos en
breve lapso de tiempo.
En nuestro
mercado no existe medicación específica para fascioliasis humana. Los fármacos
que se han utilizado han sido praziquantel, albendazol y bitionol.
Praziquantel
si bien es el fármaco de elección para el tratamiento de la mayoría de las
trematodiasis, no resulta efectiva para el caso de la fascioliasis.
La O.M.S.
está colaborando con los fabricantes de triclabendazol para promover su
registro para uso humano(35)
Fasciola
hepatica se encuentra distribuida en todo el territorio nacional. Sin embargo,
la gran diferencia entre la prevalencia de infección en los animales y el ser
humano podría estar relacionada con hábitos alimentarios, sanitarios y
culturales de nuestra población. No obstante se piensa que permanece
subdiagnosticada a pesar de disponer en la actualidad de técnicas confiables
para su diagnóstico.
Debe
sospecharse distomatosis frente a toda eosinofilia masiva, acompañado o no de
sintomatología digestiva y de antecedentes epidemiológicos.
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