Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río
Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Díaz Zorita, M. 1998. Marca Líquida,
8(75):21-24.
Productividad,
estabilidad y sostenibilidad, tres cualidades que caracterizan a los
agroecosistemas y que a menudo se encuentran en conflicto. En general, los manejos tendientes a las
altas ganancias en el corto plazo pueden inducir a consecuencias devastadoras
posteriores.
Los
sistemas ganaderos en Argentina se basan principalmente en el pastoreo directo
de pasturas, fundamentalmente compuestas por gramíneas y leguminosas. Las pasturas en estos sistemas tienen dos
funciones centrales. En primer lugar la
producción de forraje para la alimentación animal durante la mayor parte del
año, según la cadena forrajera contemplada. En segundo orden la recuperación de
la fertilidad potencial de los suelos por incrementos en los contenidos de
materia orgánica y por la fijación biológica del nitrógeno atmosférico. El establecimiento de pasturas perennes con
gramíneas, durante al menos 3 a 5 años, permite la recuperación física de los
estratos superiores de suelos degradados.
La rotación agrícola - ganadera ha sido descripta como un sistema
estable y energéticamente muy eficiente.
Si bien la fertilidad de los suelos de la Región Pampeana ha sido
clasificada, en una escala internacional, entre alta y muy alta, la gradual
reducción en sus reservas de nutrieras, ha modificado esta situación. Estudios recientes destacan la mayor
frecuencia de aparición de suelos deficientes en nitrógeno y en fósforo,
fenómeno atribuido a la expansión del área agrícola, a la disminución en la
proporción de suelos con pasturas perennes en rotación con cultivos anuales y
al crecimiento en los niveles de producción.
El
nitrógeno es el único nutriente que es eficientemente incorporado desde la
atmósfera al sistema productivo a través de la actividad biológica-fijación
simbiótica en leguminosas. Estudios
desarrollados por el proyecto PRONALFA del INTA, en cinco ambientes
representativos de la Región Pampeana, demuestran que bajo condiciones
ambientales no restrictivas para el normal desarrollo de la alfalfa este
proceso provee aproximadamente hasta el 79% del total de los requerimientos
nitrogenados del cultivo.
El
resto de los elementos nutritivos, entre los que se encuentran el fósforo, son
provistos por las reservas de los suelos y su incorporación en los sistemas
productivos se logra a través del uso de fertilizantes y enmiendas. Entre estas, las aplicaciones de heces han
sido descriptas como prácticas efectivas para el mantenimiento e incremento en
los niveles de nutrientes en los suelos, especialmente en fósforo. Por lo tanto, en sectores donde su
distribución uniforme es factible constituyen un importante aporte para los
requerimientos nutricionales de los
cultivos.
El
fósforo es un elemento muy poco móvil en el suelo y se encuentra mayormente en
formas minerales pocas solubles y en la materia orgánica. La frecuencia de suelos con potenciales
deficiencias de fósforo en la región este de la provincia de La Pampa y en toda
la Región Pampeana se ha incrementado en comparación con la extensión detectada
en 1980. Evaluaciones recientes, según
encuestas a laboratorios de suelos y otros estudios, muestran la presencia de
sucios potencialmente deficientes en este nutriente en la región sub-húmeda
bonaerense, en áreas reportadas tradicionalmente como moderadas a bien
provistas en fósforo disponible. Según
estos estudios, la frontera entre suelos deficitarios y bien provistos en este
elemento se está desplazando hacia el oeste de la región Pampeana.
La
principal causa de este proceso se debería a la continua extracción de
nutrientes edáficos sin reposición, junto con pérdidas de suelo por empleo de
sistemas no conservacionistas agrícolas.
En 1992-93 la reposición del fósforo por fertilización fue inferior al
20% del extraído por cultivos de soja, maíz, girasol y sorgo.
Ayub
y Weir describen reducciones en más de 50% del nivel disponible de fósforo en
montes naturales del sudeste de la provincia de Córdoba por la incorporación en
agricultura continua durante más de 10 años.
Resultados similares han sido observados en el centro de la Provincia de
Buenos Aires como consecuencia del mantenimiento, durante aproximadamente 50
años, de sistemas ganaderos sin aplicaciones de fertilizantes. En el noroeste bonaerense menos del 30% de
los sistemas intensificados de producción de carne consideran aplicaciones de
fertilizantes en la implantación de pasturas.
Resultados
de evaluaciones del estado de
fertilidad de los suelos en los modelos intensivos de producción demostrativos
de la EEA INTA Gral. Villegas muestran que luego de 20 años de prácticas de
producción de carne pura sobre pasturas los contenidos de fósforo disponible
son significativamente inferiores a los observados en condiciones de producción
mixta ganadero-agrícola. Los niveles de
materia orgánica mostraron el comportamiento opuesto.
Las
plantas absorben grandes cantidades de elementos nutritivos que son empleados
para la formación de tejidos-forrajes, granos, etc. Si estos permanecen en el lugar, los elementos contenidos en los
vegetales son restituidos al suelo después de su muerte. Las pérdidas de fertilidad se producen por
la salida del establecimiento de cosechas-granos, henos, silos, etc.-y
productos de origen animal -carne, leche, lana, heces, etc-. Por ejemplo, se observa que los niveles de
fósforo extractable en la capa superficial de un suelo cultivado con alfalfa
para cortes en Gral. Villegas se redujeron casi el 22% luego de tres campañas
continuas de producción.
De
todos los elementos nutritivos consumidos por los animales sólo una pequeña
parte es retenida-carne, huesos, etc., regresando el resto al suelo a través de
las deyecciones.
Según
estimaciones en base a encuestas, la intensificación en la producción de carne
permite duplicar y hasta triplicar los rendimientos ganaderos en la Región
Pampeana con respecto a sistemas tradicionales de producción. Esta mejora
productiva induce a un mayor consumo y exportación total de nutrientes y en
mayor magnitud incrementa su traslado fuera del sitio de formación de los
alimentos dado que todos estos sistemas consideran el empleo de suplementos
-silos, granos, etc.-.
En
términos de unidades de fertilizantes fosfatados, el aumento de la producción
de 300 kg/ha de carne a 570 kg/ha representa el pasaje de exportaciones de 30
kg/ha de superfosfato triple -46% de P205- a niveles de casi 57 kg/ha al
año. Si consideramos que en promedio las
reservas totales de fósforo en la capa arable de los suelos de la Región
Pampeana son de aproximadamente 500 kg/ha.
La no reposición de los traslados de fertilidad en sistemas intensivos
llevaría al agotamiento casi del total de este elemento en menos de 40 períodos
productivos.
La
restitución de elementos fertilizantes de las heces no se realiza de forma
uniforme en toda la pastura, sino que se detectan sectores de
concentración-proximidades de aguadas, comederos, alambradas, callejones, etc.
y normalmente la transferencia fuera del sitio de pastoreo-corrales de
encierre, salas de ordeñe, camiones, etc.
Por otra parte, es normal que las reservas de forraje, aún producidas en
un mismo establecimiento, sean suministradas en potreros diferentes al de
origen constituyendo en importantes traslados de fertilidad, llegando en estos
sectores al aumento en los niveles de nutrientes en magnitud similar a la
condición original sin uso agropecuario.
La práctica de incorporación de la aguada en cada parcela de pastoreo
asegura una mejor distribución de las heces y reduce las pérdidas de nutrientes
hacia sectores improductivos al asegurarse una mayor permanencia de los
animales en los sectores bajo pastoreo.
Las
áreas de deposición son muy pequeñas, aún en sistemas intensivos, dependiendo
del sistema de pastoreo y de las condiciones de manejo. Estudios recientes en el oeste bonaerense
muestran que en pastoreos de altas cargas instantáneas que logran tiempos de
permanencia en las parcelas, el bosteo cubre aproximadamente el 13% de la
superficie pastoreada y es superior a la detectada en condiciones de pastoreos
más prolongados. Por otra parte, la
mayor concentración instantánea de animales favorece el esparcido de las heces
por estallido como consecuencia del pisoteo.
No se determinaron diferencias significativas en la cantidad de heces
producidas en ambos sistemas bajo igual carga animal media.
Dado
que los sistemas agrícolas y ganaderos se encuentran conectados a través del
ingreso de nutrientes en los fertilizantes o en los alimentos y el egreso en
productos de carne o grano, la práctica de fertilización fosfatada es la única
alternativa para el mejoramiento y la conservación uniforme de los niveles de
fósforo de los suelos de la Región Pampeana. En la medida que la principal
fuente de alimento para producción de carne son las pasturas, los pastoreos con
altas cargas instantáneas permiten una mejor distribución de las restituciones
pero no eliminan la reducción en la disponibilidad generada por el consumo del
forraje y la transferencia por concentración de las heces.
Las
aplicaciones de fertilizantes con fósforo mejoran las condiciones de nutrición
de las plantas y los excesos son retenidos en el suelo bajo diferentes formas
de reserva siendo sus pérdidas de escasa magnitud y estrechamente vinculadas a
procesos de erosión y pérdidas de suelo no frecuentes en pasturas. Evidencias del uso intensivo de fuentes
fosfatadas y el mejoramiento en la disponibilidad de este nutriente fueron
reportadas en un relevamiento de suelos de la región sudeste bonaerense.
Cuando
es factible, es deseable el incremento de los contenidos de fósforo de los
suelos por encima de 16 a 25 ppm y su mantenimiento a través de pequeñas
aplicaciones de mantenimiento.
Esta
estrategia permite la optimización en los rendimientos potenciales de los
cultivos y retornos económicos independientemente de otras condiciones
ambientales.
1.-
La intensificación en los sistemas de producción, tanto agrícolas como
ganaderos, ha conducido a la reducción en los niveles disponibles de fósforo y
otros nutrientes en los suelos de la Región Pampeana argentina.
2.-
Tal como en la agricultura, la mayor producción de carne induce a un mayor
consumo de nutrientes pero su impacto en los ecosistemas es mayor magnitud
asociados a los traslados en las heces.
3.-
Para el balance de las extracciones de nutrientes se debe considerar su
aplicación uniforme través de la fertilización.
4.
Los sistemas de producción de carne bajo pastoreo en la Argentina son sustentables en la medida que
se evitan las pérdida de nutrientes de los suelos como consecuencia de su
extracción en los productos animales y su traslado en las heces.
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