Marcelo País. 1994.
Reportaje al Ing. Agr. Jorge Molina. Mundo Orgánico, Bs.As., 1(3):4-6.
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Ganaderos
El
ingeniero Jorge Molina, presidente de la Asociación Amigos del Suelo, es, sin
duda, un referente mundial cuando se habla de agricultura biológica. Sus libros
han servido de guía para gran cantidad de técnicos orgánicos en todo el mundo.
Después de 20 años, sus enseñanzas comienzan a ser valoradas y tenidas en
cuenta. Especialista en recuperar tierras agotadas, ha hecho
"milagros" en distintas partes del planeta, recuperando suelos destruidos
por el mal uso.
Propone
el sistema de cultivo "bajo cubierta" como la solución para frenar la
erosión y recuperar la fertilidad. Este método consiste en mantener el suelo
cubierto con paja o con elementos celulósicos. En el siguiente diálogo, el
ingeniero Molina vuelve, una y otra vez, a sus experiencias pasadas como una
forma de incorporar esas valiosas experiencias a la realidad del presente.
Fue
una pena no haberlo escuchado antes, cuando todavía no teníamos los graves
problemas de hoy. Pero nunca es tarde para recuperar el tiempo perdido.

Marcelo País:
¿Cómo ve el estado actual de la agricultura en el mundo?
Jorge Molina: Hemos recibido recientemente
de los Estados Unidos un informe agrícola‑ganadero que sale cada dos años;
este abarca la proyección para 1994 y 1995. Tiene un panorama que no es
necesariamente alarmista, pero sí que indica que llegó la hora de tomar
"el toro por las astas".
¿El nivel
académico en la Argentina y Latinoamérica ha cambiado con respecto a cuando
usted estudió agricultura?
Ha
cambiado ciento por ciento, porque cuando yo estudié, lo que veíamos sobre
aplicación o ecología era cero.
¿Usted cree que
ahora se ven más estos temas?
Sí,
poco a poco va cambiando. Venimos bregando desde hace mucho. En 1960 fundamos
la cátedra de Agricultura general, y durante 20 años desarrollamos lo que fue
la primera cátedra de Agricultura biológica en toda América, porque en los
Estados Unidos tampoco existía. En Europa, las primeras cátedras surgieron
recién hace 4 o 5 años.
Pero, los nuevos
ingenieros agrónomos que egresan ¿salen con formación para no usar agroquímicos
o con nociones agroecológicas?
Cada
vez más. Nosotros, durante 20 años, no enseñamos a ir contra los fertilizantes,
sino enseñamos a ver cómo se podía hacer biológicamente para llegar a los
mismos o a mejores resultados a menor costo. De aquí fue que se iniciaron y
triunfaron los grupos CREA; todo basado en la agricultura y la ganadería
biológicas. Después cambiaron el rumbo, pero los primeros grupos CREA estaban
orientados en este sentido.
¿Cómo ve el tema
de la desertificación en la Argentina y en Latinoamérica?
Nosotros
hacemos un planteo bastante diferente del que se hace habitualmente, partimos
del principio que establece que desierto no es solamente el del Sahara sino que
desierto es toda tierra en la que no hay hombres. Y hay que poner las cosas de
manera tal que el hombre pueda habitar allí.
Pero, una selva en
la que no hay hombres ¿la considera un desierto?
Sí,
lo es. El Chaco era un desierto verde. El factor que impedía que entrara el
hombre en el Chaco era el agua, porque no había fuentes ni para el ganado ni
para la gente. Allí, en el Chaco santiagueño, vimos el único caso de esclavitud
por agua que conocemos: la gente iba a trabajar todo un año para que le dieran
el agua de todos los días.
Nos han comentado
que en zonas de Santa Fe, las primeras que comenzaron a producir soja hace 10
años, los suelos están casi muertos por el uso intensivo y sin rotaciones. En
La Pampa húmeda, donde están los campos más caros del país y donde empezaron 5
años más tarde con la soja, ¿qué pasará dentro de 5 años?
Morirá
el suelo, quedará un polvo que se lo llevará el viento o el agua. Nosotros
estamos viendo todos los meses campos agrícolas que asesoramos en la zona sur
de Santa Fe, este de Córdoba y norte de la provincia de Buenos Aires, que son
las zonas más ricas hoy, y prácticamente tenemos que decirles que si no cambian
de sistemas tendrán para 2 o 3 años más.
Toda
esa zona está en una situación muy grave, por el empobrecimiento de los suelos.
Se nos presentó, hace 25 años, el caso de tener que salvar a una colonia entera
de
¿Qué produjo ese
cambio?
Se
debió a que se les resolvió todo el manejo de los suelos, una vez que entendieron
el problema no hubo inconvenientes. Hasta se crearon, en la zona, fábricas de
maquinarias especiales, desarrolladas específicamente.
¿Trabajaron en
forma biológica?
Era eso, pero no les insistimos con esa
denominación porque, hace 25 años, hablar de agricultura biológica era hablar
de "pececitos de colores".
¿Por qué habían
llegado a esa situación?
Por
cultivos sin rotaciones, pero, fundamentalmente, por quema de rastrojos. La
quema de rastrojos es la causa más importante de la destrucción de suelos n la
Argentina. No bien se cambian estos
factores, la situación se transforma.
¿La situación en
Brasil es similar?
El
problema es exactamente el mismo. Los suelos sometidos a una agricultura
permanente de soja han perdido la estructura, se queman los rastrojos y esto
produce una erosión enorme. Se resolvió durante unos años con cultivo en
contorno y con terrazas; llegó a ser la superficie más grande del mundo con
este tipo de cultivo en soja y trigo. Pero se empezaron a erosionar todos los
campos. Esto lo ha estudiado el matrimonio Primavesi que ha hecho mucho por la
agricultura ecológica en el Brasil. Le doy un ejemplo: Una cooperativa de Cruz
Alta (provincia de Rio Grande do Sul), con más de 32500 socios, hace un tiempo,
con todo el terreno erosionado, estaba prácticamente fundida. Ellos dejaron eso
porque vieron que no andaba y entraron al cultivo bajo cubierta: de una
cooperativa fundida se logró una cooperativa pujante. El asunto del cultivo
bajo cubierta o labranza mínima tuvo un éxito tan grande que los socios de la
cooperativa usan remeras para promocionarlo con la leyenda "La paja es el
alimento del suelo".
¿Qué pasó en la
Argentina con los grupos que usted formó para trabajar en estos temas?
A
lo largo de 40 años hemos formado muchos grupos que luego se destruyeron,
porque hablar de agricultura orgánica o cultivo bajo cubierta, en esos momentos, era lo mismo que
estar en contra de todo lo que se enseñaba en la facultad o todo lo que se
pensaba en los ministerios de agricultura, estábamos en contra del progreso.
Ahora, desde la
Asociación Amigos del Suelo ¿en qué están trabajando?
La
Asociación Amigos del Suelo está trabajando básicamente en tratar de difundir
al máximo los nuevos principios, por eso vamos a hacer una serie de reuniones
bajo el título de "Más allá de la agricultura bajo cubierta", porque
la agricultura bajo cubierta es el primer paso, quien no la practique no puede
pensar en conservar su suelo. Estamos, en el ámbito latinoamericano, dando
cursos en Brasil; hemos estado trabajando en toda la cuenca del Mediterráneo,
en la recuperación de la isla de Mallorca; se han sentado las bases que ya
dieron resultados positivos en las cercanías de Barcelona; se han estudiado los
suelos en Grecia y en la isla de Creta. Toda la cuenca del Mediterráneo, que es
un desierto, está cambiando completamente, utilizando las mismas soluciones que
se utilizan en la Argentina; y no hay que esperar 20 años, en uno ya cambia.
¿Cómo se aplica la
cubierta en grandes extensiones?
Es
más fácil que para pequeñas. En Santiago del Estero lo hicimos en 54 mil
hectáreas de campo, y lo trabajamos perfectamente sin ningún problema. Se usa
siempre material celulósico, cualquier material de desecho. Y los resultados
fueron espectaculares porque se pasó de 1500 animales muertos de hambre en el
campo a 20 mil animales que producían lo mismo que aquí, en la pradera
pampeana.
¿Cuáles cree usted
que son los pasos para cambiar la mentalidad de los agricultores?
Ya
está cambiando en forma acelerada; hasta hace muy pocos años los organismos
oficiales estaban en contra, hasta las asociaciones de profesionales estaban en
contra. Pero ahora todos se dieron cuenta de que es el camino seguro, porque permite conservar el suelo,
disminuir los costos y aumentar los rendimientos.
¿Usted cree que se puede
presentar un plan de reconversión agraria nacional proponiendo sistemas de
cultivo sostenible a largo plazo? ¿Estamos capacitados para eso?
Yo
estoy trabajando en esto para el gobierno, casualmente estamos discutiendo el
primer borrador que ya presenté. Lo único con lo que yo no me animo es con la
Patagonia, con todo lo demás no hay problema.
"El
deterioro del recurso de tierra fértil en las regiones áridas y semiáridas, es uno
de los problemas más graves que nuestro planeta y la humanidad, en su conjunto,
tienen que enfrentar. Desertificación, en su acepción más amplia, es una de las
principales barreras para alcanzar una provisión segura de alimentos y una vida
digna, a largo plazo, en el mundo actual. No es una amenaza para el futuro, es
una devastadora realidad, día a día, en nuestro mundo actual. Si nosotros
deseamos dar una seguridad en la provisión de alimentos y una vida realmente
humana para la población mundial, en continua expansión, no deberemos meramente
detener la desertificación sino que deberemos invertir el proceso y transformar
en zonas productivas nuestras áreas actualmente desérticas."
Estos
pensamientos de James Gustave Speth, administrador del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD), pueden parecer una utopía. Fueron
sintetizados en su trabajo Towards an
efective and operational international convention on desertification, presentado
en la Tercera Sesión Internacional de la Convención Intergubernamental sobre la
Desertificación de las Naciones Unidas, que se desarrolló el 17 de enero del
corriente año, en Nueva York.
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