Dr.
David W. Dibb*. 2006. Angus, Bs. As., 232:92-94.
*Presidente
del Potash and Phosphate Institute (PPI),
Norcross,
Georgia, EE.UU.
Volver a: Suelos
ganaderos
¿Agotaremos
el P necesario para la producción de alimentos? La respuesta corta y concisa es
no. ¿Como puede ser tan absoluta esta aseveración? El P es uno de los
principales elementos minerales más abundantes en la tierra. Es un componente
necesario para todos los seres vivos. Pueden cambiar las formas o la
localización del P, pero la cantidad total existente de P no cambia.
La
disponibilidad de P para la producción de alimentos y, por ende, para los
organismos vivos, depende de nuestra habilidad para extraer el P de donde
quiera que este y ubicarlo en forma disponible y cercano a las plantas para que
produzcan alimentos.
Actualmente,
el P disponible para la producción de alimentos es abundante. En gran medida,
ello se atribuye a que hemos aprendido a extraer P de los grandes depósitos
minerales de roca fosfórica, transformarlo en P disponible para las plantas y
suministrarlo a los productores, quienes lo aplican a sus cultivos para
finalmente producir alimentos. Este proceso es la base de la industria de
comercialización actual de fertilizantes fosforados.
Parte
del P necesario para hacer funcionar adecuadamente nuestros cuerpos proviene
directamente de los vegetales, las frutas, los granos, etc. Otra parte proviene
indirectamente a través de productos animales como la carne, la leche y los
huevos. Una tercera parte se consume con los suplementos vitamínicos o
minerales. Todo este P proviene originalmente de los depósitos naturales de P,
ya sea de las fuentes que fueron concentradas en los depósitos de roca
fosfórica, o del proceso natural de meteorización y difusión en el suelo. En la
medida que los cultivos crecen y se extrae el P del suelo, es necesario
reponerlo para poder sostener el potencial para producir más alimentos. Esta
reposición representa la práctica actual de fertilización de los cultivos.
Sin
embargo, ¿qué pasará cuando se agoten todos los depósitos minerales que están
bajo explotación?, ¿esto ocurrirá pronto?, y cuando esto suceda, ¿se habrá
agotado el P necesario para la producción de alimentos? De nuevo, la respuesta
es "NO". Para poder entender porque, es necesario rever la
información acerca del uso histórico y las fuentes de P usadas para la
producción de alimentos, que sucede hoy en día, las reservas actuales de P, y
otras posibles fuentes de P para el futuro. Luego de este panorama, seremos
capaces de entender porque el mundo no se quedará sin P.
Primero
consideremos el uso histórico de P en la producción de alimentos. Todos conocemos
la historia de cómo los nativos americanos le mostraron a los primeros peregrinos
europeos en la época colonial cómo colocar un pescado en un agujero donde se
había sembrado previamente una semilla de maíz, para producir luego cultivos
más abundantes. Mientras se descomponía el pescado, el P y otros nutrientes se
hacían disponibles para el maíz. Otros aprendieron que el estiércol animal
también suministraba parte del P necesario para los cultivos. Los residuos de
los cultivos que contenían P contribuían a mantener el suministro de P, si eran
retornados al suelo. A medida que la población de seres humanos y animales
aumentó, no fue suficiente el suministro de pescado, estiércol o residuos de
cultivos para mantener la fertilidad y la productividad de los suelos. El P y
otros nutrientes se agotaron en muchos suelos. De hecho, las primeras
migraciones desde la costa este de EE.UU. hacia tierras más fértiles en el
oeste, se debió en parte al agotamiento de la fertilidad de las primeras
tierras cultivadas. La inhabilidad de los agricultores en reponer los
nutrientes removidos resultó en que aquellas tierras, agotadas de nutrientes,
fueran abandonadas por tierras mas productivas en la frontera.
Fueron
halladas nuevas fuentes de P. Se sabía que los huesos eran ricos en P. La
harina de huesos molidos se convirtió en una fuente de P. Las harinas de sangre
y de pescado y otras fuentes de P se hicieron comercialmente disponibles. Esto
no alcanzó para sostener los niveles de P, y la productividad de los suelos
disminuyó. Los avances en el área de química abrieron una nueva y abundante
fuente de P. Depósitos de roca fosfórica recientemente descubiertos pudieron
ser tratados con ácidos similares a los que existen naturalmente en los suelos.
Ahora era posible tener P disponible para las plantas, concentrándolo y
transportándolo de una manera más eficiente a los productores. Ese fue el
nacimiento del comercio de fertilizantes fosforados de hoy en día. Algunos
depósitos de roca fosfórica fueron explotados y agotados, y otros depósitos
comercialmente viables han sido encontrados y puestos en producción. Al mismo
tiempo, otros depósitos permanecen sin uso, y bajo las condiciones económicas
actuales no se los considera útiles. Probablemente, con nuevas tecnologías de
extracción y procesamiento, y diferentes condiciones económicas, muchos de
estos depósitos podrán ser fuentes de P en el futuro.
Como
parte de esta mirada histórica al P, es posible comparar las reservas actuales
conocidas de roca fosfórica con las de hace 50 años atrás, y la capacidad de
producción de hoy y la de antes (Tabla 1 ).

Algunos
puntos interesantes surgen de la Tabla presentada y de otros datos:
♦
Desde 1953, hubo una explotación mundial de roca fosfórica de 5,5
billones de ton.
♦
Las reservas conocidas bajo las condiciones económicas actuales son
muy grandes, cerca de 3.3 billones de ton más que hace 50 años.
♦
En la medida que la economía y la tecnología cambien, se dispondrán de
nuevas reservas conocidas, como ha sucedido desde 1950.
♦
Las reservas más otros depósitos de minerales de P que puedan ser
potencialmente explotables en el futuro, han sido estimados, en forma
conservadora, en más de 100 billones de ton.
En
la economía de hoy, nadie tiene un gran incentivo para explorar nuevas reservas
de P. Cualquier reserva hallada actualmente, probablemente sea resultado de la
búsqueda de otros productos como petróleo, gas natural o metales preciosos. De
todas maneras, es posible hallar nuevas reservas con búsquedas específicas.
Aún
si no es posible encontrar nuevas reservas y se agotaran las existentes, ¿nos
quedaríamos sin P para la producción de alimentos? De nuevo, la respuesta es
"NO". Aún actualmente se están desarrollando nuevas tecnologías que
permitirían explotar otras grandes fuentes de P. A continuación, se indican
algunos ejemplos que demuestran de donde provendría parte de este P.
El
P existe naturalmente dentro de cualquier cuerpo de agua productivo. Si el P no
estuviese allí, la vida acuática no existiría. Algunos cuerpos de agua han
incrementado los niveles de P soluble, el cual puede ser extraído o explotado.
El agua de mar contiene abundante P disuelto, se ha estimado en forma
conservadora más de 90 billones de ton. El agua de mar es actualmente tratada
para proveer agua potable a través de procesos de desalinización. Tal vez, con
un sencillo paso adicional, cuando convenga económicamente, se podría extraer y
separar P del agua marina, para ser utilizada en la producción de cultivos. De
manera similar, los desechos cloacales líquidos de plantas de tratamiento,
pueden tener altos niveles de P. Existe tecnología disponible para la
extracción de este P. Su desarrollo como fertilizante fosforado para la
reposición en los suelos y para la producción de alimentos esta restringido por
las condiciones económicas de hoy.
Así
como la fuente principal de P cambió de pescado y estiércol en la época de las
colonias a los fosfatos procesados en nuestros tiempos, en el futuro podría
verse un cambio hacia la extracción de P de desechos cloacales municipales u
océanos como fuentes principales, o por algún proceso actualmente desconocido a
partir de otras fuentes. Muy probablemente, en el futuro, habrá una combinación
de todas las fuentes mencionadas anteriormente más otras adicionales que no
conocemos.
Como
hasta el presente, con los métodos más antiguos que aún siguen incorporándose a
los métodos actuales de extracción, aparecerán modernas tecnologías de
extracción de P, viables dependiendo de la rentabilidad, eficiencia y ecología
de las fuentes a explotar. El P estará allí para nuestro uso para producir los
alimentos necesarios. Como en el pasado, la creatividad humana proveerá la
respuesta
En
definitiva ¿Se acabará el P para la producción de alimentos? La respuesta es
segura y simple: NO.
Volver a: Suelos
ganaderos