M.A. Laredo C.1 , F. González1
, H.B. Huertas2 y L.R. McDowell3. 1987. Zootecnia
Tropical, 5(1 y 2):11-26.
1Sección Programa de
Nutrición Animal ICA, El dorado, Bogotá, Colombia.
2Ganado de Carne CRI, La
Libertad, Villavicencio, Colombia.
3Universidad de Florida,
Gainesville, Florida, Estados Unidos.
Sitio Argentino de Producción Animal.
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mineral
El trabajo se realizó en el Centro Regional de Investigaciones "La Libertad" en Villavicencio, Colombia, durante el período comprendido entre mayo de 1980 y agosto 1985, utilizando dos mezclas minerales en novillas de levante para determinar parámetros productivos y reproductivos. Los animales se manejaron en praderas de Brachiaria decumbens con una carga de dos animales por hectárea y con Pastoreo rotacional. Las concentraciones minerales en el forraje durante el experimento en los sueros sanguíneos y en las muestras de biopsias hepáticas mostraron niveles próximos a los normales. Los parámetros productivos de las novillas iniciadoras como las primeras hijas mostraron incrementos de pesos promedio similares entre tratamientos (372 g vs. 397 g y 572 g vs. 576 g para los tratamientos testigo y experimental respectivamente). El peso al nacimiento de la primera, segunda y tercera cría, el peso al destete, el peso y edad de las madres al parto y el intervalo entre partos no presentaron diferencias entre los grupos testigo y experimental.
El porcentaje de natalidad presentó valores altos para ambos grupos con 94,4 g y 94,1% para la primera natalidad y 76,5 y 87,5% para la tercera natalidad y un promedio de 78,5% vs. 83,4% para los grupos testigo y experimental respectivamente, sin ser la diferencia significativa.
La desnutrición es el factor que más incide en la producción ganadera, especialmente en los países tropicales. Desde hace mucho tiempo, las deficiencias y desequilibrios de minerales en el suelo y el forraje han sido considerados causantes de los problemas de baja producción y reproducción en el ganado de leche y/o carne. Investigaciones realizadas en regiones tropicales han señalado que la suplementación mineral puede resultar en aumentos de 20 a 100% en las tasas de natalidad, además de una reducción significativa de la mortalidad (7,22,29).
Por otra parte, el uso indiscriminado de las mezclas minerales frecuentemente conduce a un aumento en los costos de producción (14) o, como ocurre en Colombia, causa interferencias en el uso de otros elementos provocando deficiencias en los animales (7,30).
En la mayoría de las zonas ganaderas de Colombia se presentan concentraciones sub-normales y/o deficientes de calcio y fósforo, asociados directamente con los niveles bajos en los forrajes (15,16,17). En Costa Rica, (12,24) se encontró que el 49% de las muestras analizadas estaban en el nivel subnormal de fósforo; en Panamá el 90% (1); en Florida (13) el 100% de las muestras de forraje estaban deficientes, aunque en los animales los niveles bajos sólo se presentaron en la época de sequía.
De los estudios realizados en las diferentes especies forrajeras de las zonas tropicales colombianas se encontró que son varios elementos minerales los que se encuentran con bajas concentraciones, especialmente los micro elementos cobre y zinc (5,16,17,19); estos elementos básicos para procesos metabólicos también se encuentran en niveles subnormales en el tejido animal (11,12,25), sugiriendo que tanto la dieta base como los suplementos minerales no presentan las concentraciones suficientes para que el animal haga buen uso de ellos.
Pruebas biológicas realizadas para medir el efecto de los minerales demostraron que la adición de mezclas simples pueden determinar un aumento de 21% en aumentos de peso (26); incremento de la natalidad en 29% y reducción en el costo de las mezclas minerales hasta en un 40% (14).
Este experimento pretende demostrar que el conocimiento de las concentraciones minerales en la dieta permite elaborar mezclas minerales eficientes, que pueden garantizar al animal suficientes aportes de elementos deficitarios para obtener mejores rendimientos productivos y reproductivos a menores costos.
Este experimento se llevó a cabo en el Centro Regional de Investigaciones "La Libertad" en Villavicencio, situado a una altura de 336 m.s.n.m., con una precipitación promedia anual de 2.700 mm y una temperatura promedio de 26°C, durante el período comprendido entre mayo de 1980 y agosto de 1985.
Se usaron 36 novillas en levante de diferentes tipos raciales con edades entre 13 y 15 meses. Estas novillas se dividieron en dos grupos al azar. El grupo I (testigo) recibió una mezcla mineral conformada por sal común, fosfato bicálcico, cobre y zinc; esta sal también garantizaba el 6% de fósforo. Cada grupo recibió su respectiva sal a voluntad durante todo el experimento, controlado semanalmente.
Los animales dispusieron de cuatro praderas de pasto Brachiaria decumbens, en las cuales los grupos se rotaron cada 15 días para eliminar el efecto de pradera. Cuando las primeras novillas de cada grupo alcanzaron 280 kg de peso, se inició el apareamiento continuo. Los reproductores también se rotaron en cada grupo, para eliminar el efecto de toro.
Todos los animales se chequearon genitalmente al principio del ensayo para garantizar su viabilidad reproductiva. Al inicio del experimento se tomaron muestras de forraje, sangre, biopsia hepática y heces para determinar el estado nutricional mineral. Durante los dos primeros años se tomaron muestras de forraje mensuales y luego estacionalmente (fin de lluvias y fin de sequía). Las muestras de sangre, biopsia hepática y heces se tomaron estacionalmente. A las muestras de forraje se les determinó N (2), y macro y micro elementos (28). A las muestras de sangre e hígado se les determinó Ca, P, Mg, Fe, Cu y Zn. En el período de desarrollo de los animales se midió el peso cada 56 días y durante el período reproductivo se tomó información de la edad y peso al parto, intervalo entre partos, porcentaje de natalidad, peso al nacimiento y al destete.
El destete de los becerros se realizó a los 8 meses aproximadamente. Los machos a esta edad salieron del experimento. Las hembras, producto del primer parto, permanecieron hasta cuando alcanzaron edad y peso para apareamiento. El trabajo se terminó después de obtener dos intervalos entre partos.
Las praderas de Brachiaria fueron establecidas en 1977 y fertilizadas cada dos años con 250 kg de Escorias Thomas (15% de P2O5 de fósforo disponible para la planta) por hectárea, después de haberse realizado el análisis de suelo. La carga animal fue de 2,0 animales por hectárea. Las prácticas de manejo de los animales fueron las recomendadas por el Programa de Ganado de Carne del Centro Regional de Investigación (CRI) de La Libertad.
El diseño experimental fue completamente al azar, con 2 tratamientos y 19 animales para cada uno, considerando los animales de cada grupo como repetición. Las variables analizadas fueron edad y peso al parto, peso cría al nacer y destete e intervalo entre partos. Los porcentajes de natalidad se analizaron por el método de Chi cuadrado (Chi ). Se estimaron las correlaciones entre los parámetros mencionados.
El análisis de suelo de las praderas utilizadas mostraron concentraciones bajas en materia orgánica, fósforo y especialmente en los micro elementos cobre y zinc (Cuadro 1) situación que se reflejó en los niveles encontrados en los forrajes.
|
Cuadro 1. Análisis
de suelo de pradera con Brachiaria decumbens, utilizadas en el
experimento de minerales1 |
||||||||||||
|
Pradera |
pH |
% |
ppm |
Mili equivalentes
por 100 g de suelo |
ppm |
|||||||
|
Al |
Ca |
Mg |
K |
Na |
Fe |
Mn |
Cu |
Zn |
||||
|
1 |
5,2 |
2 |
3 |
2,2 |
0,4 |
0,05 |
0,08 |
0,01 |
90 |
4,1 |
0,8 |
0,7 |
|
2 |
5,0 |
2 |
2 |
2,0 |
0,1 |
0,04 |
0,08 |
0,01 |
80 |
5,6 |
0,6 |
0,5 |
|
3 |
5,3 |
2 |
2 |
2,7 |
0,1 |
0,06 |
0,12 |
0,01 |
100 |
4,7 |
0,5 |
0,4 |
|
4 |
5,2 |
2 |
3 |
2,1 |
0,3 |
0,05 |
0,10 |
0,10 |
100 |
4,5 |
0,6 |
0,5 |
|
1) Análisis realizados por
el Laboratorio Nacional de Suelos de Tibaitatá. |
||||||||||||
Las concentraciones minerales en el pasto Brachiaria fueron más o menos constantes durante todo el experimento; el promedio de los valores durante los períodos de lluvia y sequía no mostraron grandes diferencias (Cuadro 2), aunque los niveles de nitrógeno (0,7), fósforo (0,18%), cobre (7 ppm) y zinc ( 15 ppm) fueron inferiores a las concentraciones aceptabas como normales (1%, 0,27%, 10 ppm y 60 ppm respectivamente (27).
|
Cuadro 2.
Concentración promedio mineral en pasto Brachiaria, durante el experimento.
Base seca. |
||||||||||
|
Época |
% |
ppp |
||||||||
|
N |
Ca |
P |
Mg |
K |
S |
Fe |
Mn |
Cu |
Zn |
|
|
Lluvia |
0,8 |
0,42 |
0,18 |
0,26 |
2,03 |
0,13 |
280 |
343 |
7 |
12 |
|
Sequía |
0,6 |
0,53 |
0,18 |
0,26 |
3,06 |
0,13 |
565 |
515 |
7 |
18 |
|
Valor Normal |
1,0 |
0,37 |
0,27 |
0,29 |
0,93 |
0,14 |
100 |
60 |
10 |
60 |
La calidad de la Brachiaria en este trabajo se consideró de regular calidad durante el año (16). En la época de sequía, la disponibilidad de materia seca se redujo marcadamente, situación que determinó rotación de praderas, durante el verano cada 8 días, aproximadamente. Sin embargo las concentraciones minerales al mantenerse más o menos constantes, permitieron utilizar durante todo el experimento la misma concentración de los elementos deficitarios en la mezcla mineral experimental.
En el suero sanguíneo los niveles de los diferentes minerales se mantuvieron más o menos constantes, aunque con valores un poco más bajos en el tratamiento testigo (Cuadro 3), especialmente en fósforo.
Cuadro 3. Concentración mineral promedio en suero sanguíneo durante el experimento.

También, las muestras de hígado tampoco mostraron valores subnormales o bajos, aunque el magnesio y hierro presentaron niveles ligeramente altos. Comparados con los normales (Cuadro 4), se sustenta el criterio que en praderas con Brachiaria los animales no necesitan suplementación de estos dos elementos.
Los valores minerales en suero y en hígado, al mantenerse dentro de los requerimientos nutricionales, hacen suponer que el comportamiento animal estará supeditado al buen uso que hagan los animales de las mezclas en estudio.
El comportamiento productivo y reproductivo en ambos tratamientos presentó pequeñas diferencias en beneficio del grupo experimental pero no significativas (Cuadro 5). Los incrementos de peso de las novillas (hasta el quinto mes de gestación) mostraron una ligera ventaja para la sal experimental (397 g/día vs. 372 g/día respectivamente). Estos incrementos aparentemente bajos, son un promedio tanto de las épocas de lluvia como la de sequía en donde normalmente hay reducción en las ganancias de peso. El ganado de cría de esta región presenta aproximadamente estos aumentos de peso (8) lo que sugiere que el pasto Brachiaria y la carga de 2,0 cabezas por hectárea garantizó un buen estado de carne para entrar eficientemente a su etapa reproductiva. Las primeras crías presentaron aumentos de 572 y 576 g/día (Cuadro 5), sin diferencia significativa entre tratamientos, haciendo ver que las mezclas minerales empleadas cumplieron con las necesidades de los animales en crecimiento.
Cuadro 4. Concentración mineral promedio en hígado, durante el experimento +. Base Seca.

Las edades al parto, aunque presentaron diferencias de 6%, 3% y 9% (primer, segundo y tercer parto) en favor del grupo II, no fueron significativas estadísticamente (Cuadro 4). A pesar de que los animales del grupo II en promedio redujeron 102 días en tres partos (1672 días), el valor no es concluyente de que las diferencias puedan aducirse al efecto de la mezcla.
Los pesos a los partos tampoco variaron en promedio entre los tratamientos (417 kg vs. 418 kg, para grupos I y II respectivamente). Al hacer el análisis parto por parto, se observó que en el primer y segundo parto existía una diferencia de 5% y 2% a favor del grupo I; pero en el tercer parto la diferencia de 8% fue a favor del grupo II (Cuadro 4). Sin embargo, los pesos mostraron que todos los animales estaban en buenas condiciones de carne para responder a los requerimientos de las crías y del nuevo parto (7).
Las correlaciones entre edad al parto y peso al parto fueron altas, especialmente entre edad al segundo y tercer parto con el peso al tercer parto (P<0,01) en el segundo testigo experimental. Todo parece indicar sin embargo, que no es frecuente encontrar este tipo de correlación a menos que las diferencias de peso sean extremas (8).
Los pesos de las crías al nacimiento presentaron una pequeña diferencia en favor del tratamiento I (26 vs. 24 kg, respectivamente). Las diferencias para las primeras, segundas y terceras crías fueron 12%, 4% y 7% cuando se compararon con las crías del grupo II. Los anteriores pesos son semejantes a los pesos de nacimiento en diferentes regiones ganaderas del país, (Turipaná 29 kg, El Nus 28 kg, La Libertad 26 kg y Carimagua 26 kg) (8) lo que sugiere que los tratamientos no afectaron significativamente este parámetro.
El análisis del peso al destete indicó inicialmente superioridad para el grupo I; el segundo peso al destete fue equivalente y en el tercer peso al destete se presentó ligera ventaja para el grupo II, lo que supone que el grupo experimental utilizó más eficientemente los elementos minerales en el transcurso del tiempo.
Estos pesos, aunque ligeramente más bajos que en los hatos de carne en Colombia (171 kg) y los obtenidos en el CRI La Libertad (177 kg), corresponden a animales nacidos de apareamientos continuos que generalmente son entre 10 a 15% menores al de apareamientos estacionales (11).
Cuadro 5. Valores promedios del comportamiento productivo y reproductivo del ganado San Martinero
bajo dos tratamientos con sales minerales (1980-1985).

Las correlaciones de peso al nacimiento y al destete de ambos grupos no muestran una tendencia clara especialmente con los intervalos entre partos y los porcentajes de natalidad, como lo sugiere (8) el programa de Ganado de Carne donde asumen que las variaciones de peso durante el apareamiento no tienen influencia en la presentación de mayor o menor preñez.
Los intervalos entre partos fueron similares en ambos grupos (Cuadro 4) con valores más altos para el primer intervalo que para el segundo intervalo (448 vs. 454 días y 387 vs. 388 días, respectivamente). Al comparar con los hatos de carne en Colombia se observó que estos valores son mejores (468 días; 10) y también superiores a los de hatos lecheros de los Centros de Investigaciones de Tibaitatá (430 días), Palmira (418 días) y Obonuco (464 días), aunque inferiores a lo considerado ideal, (360 días, 11). En estudio realizado en 10 hatos de la Sabana de Bogotá y el Valle de Ubaté se encontró un intervalo entre partos de 410 días (10).
Estas diferencias pueden atribuirse al mal manejo de los hatos ya la incompleta suplementación nutricional y mineral a que se somete a los animales, especialmente en zonas tropicales.
Las correlaciones entre edades y pesos al parto e intervalo entre partos muestran que las mezclas minerales juegan un papel muy importante en los procesos de reproducción. Los porcentajes de natalidad (78,5% vs. 83,4%) en general fueron altos en los grupos I y II (Cuadro 4), cuando se compararon con el promedio de ganado de carne en Colombia (58%; 6) y con los del Centro de La Libertad (75%).
En el primer año en ambos grupos la natalidad fue excelente (94,4% vs. 94,1 para I y II respectivamente). Sin embargo, en el segundo año se presentó una disminución de 31,5% y 26,9% para los tratamientos I y II. En el tercer parto este porcentaje aumentó aunque sin llegar a los valores del primer año (76,5% vs. 87,5% para los grupos I y II respectivamente), presentando natalidad promedio de 78,5% y 83,5% para los grupos I y II. La diferencia de 6,3% entre tratamientos, que se puede aducir al efecto de las sales, sugiere el criterio de utilizar preferentemente sales minerales preparadas en base al conocimiento de los alimentos utilizados e incluir solamente aquellos elementos que por su cantidad y calidad están en niveles deficientes.
A pesar de que gran cantidad de literatura sobre minerales considera al fósforo como el principal elemento que afecta la reproducción (21) en este experimento ambos tratamientos suministraron una misma concentración y aparentemente la misma cantidad de este elemento, ya que el consumo promedio de la mezcla fue de 32 g y 33 g/día/animal. Esto significa que no fue solamente el fósforo sino que otro u otros elementos o sus concentraciones jugaron un importante papel en el proceso reproductivo de los animales (19). A lo anterior se puede añadir que el suministro de minerales sobre los ya existentes en suficiente cantidad en los forrajes y/o agua (Fe, Mn, etc.} pueden interferir la utilización de otros elementos necesarios al animal (9).
El obtener buenos porcentajes de natalidad con el uso adecuado de mezclas minerales adicionadas a la dieta base (forraje), permite predecir iguales resultados en otras regiones ganaderas (9), donde se pueden preparar mezclas por agremiaciones que garanticen una oportuna distribución ya precios bajos. En este experimento la mezcla mineral experimental fue 30% menos costosa que la completa.
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