Mejoría del peso y los niveles séricos de minerales y oligoelementos en vacas precozmente destetadas versus lactantes

J. A. Coppo* y N. B. Mussart*. 2005. Veterinaria Argentina, Bs. As., 22(219):662-672.

*Cátedra de Fisiología, Fac. de Cs. Veterinarias, UNNE, Corrientes (3400), Argentina.

www.produccion-animal.com.ar

Volver a: Minerales, fisiología y suplementación

Resumen

Con el propósito de conocer los efectos del destete precoz sobre los niveles séricos de algunos minerales y oligoelementos, así como su relación con la ganancia de peso, se dispuso de 30 vacas cruza cebú (x: 375 kg) divididas en lotes control C (en lactación, n = 15) y experimental E (destetadas a los 60-75 días postparto, n = 15). Bajo un diseño de medidas repetidas se efectuaron pesajes y extracciones de sangre en los días 0, 7, 14, 21, 28, 60 y 90. Al finalizar el estudio, en E se registraron valores significativamente más altos de calcio (9,17 versus 8,75 mg/dl en C), fósforo inorgánico (5,18 versus 4,37 mg/dl), magnesio (2,91 versus 2,26 mg/dl) y cobre (89,6 versus 53,3 ug/ dl). Los valores de hierro, sodio, potasio y cloruro también resultaron más elevados en E, pero las diferencias fueron no significativas. Las vacas destetadas registraron mayores ganancias diarias de peso que las vacas lactantes (339 versus 130 g/animal). Las variaciones del peso revelaron alto grado de asociación lineal con los datos del laboratorio. La mejoría del peso y los parámetros séricos en E se atribuyen al cese del drenaje lácteo de electrolitos y otros nutrientes.

Palabras clave: vacas cruza cebú, lactancia, destete precoz, peso vivo, minerales, oligoelementos.

Introducción

Una de las premisas de la cría ex­tensiva de ganado bovino es produ­cir un ternero por vaca y por año. El destete precoz es una técnica de manejo que tiende a eficientizar la performance reproductiva de los vientres porque la suspensión tem­prana de la lactancia reduce los re­querimientos nutricionales de la vaca y la ausencia del ternero acorta el anestro post-parto 26. El aprovecha­miento de la pastura se torna más eficiente, pudiendo aumentarse la carga/hectárea e incluso diferirse la utilización de forraje para momentos de mayor necesidad 5. Ello es sin­gularmente importante en el nordes­te argentino, donde la principal limitante de la producción animal es la deficiencia energético-proteica de las pasturas naturales 20, agravada por su escasez en minerales y oligoelementos (fósforo, sodio, cobre y otros) 2, 3, 4.

El cese del drenaje de electrolitos vehiculizados por la leche repercu­te favorablemente en la condición corporal y la ganancia de peso de la vaca. En cada ciclo de lactación, se movilizan unos 300 kg de sales minerales, de las cuales 120 kg co­rresponden a calcio y fósforo. En condiciones naturales de plena dis­ponibilidad de minerales, las reser­vas de la vaca bastarían para cubrir sus necesidades durante la lactancia; las deficiencias alimen­tarias las tornan insuficientes 5.

La leche (0,8% de cenizas) con­tiene altas concentraciones de cal­cio (122 mg/dl), potasio (135 mg/dl), cloruro (107 mg/dl), fósforo (98 mg/ dl), sodio (61 mg/dl) y magnesio (12 mg/dl). En cambio, posee bajas pro­porciones de hierro (50 ug/dl) y co­bre (10 ug/dl) 5.6. En el nordeste ar­gentino la vaca de cría produce unos 6-7 litros diarios de leche (hasta 10 litros en cruzas "media sangre"); en 210 días de lactación una vaca de 380 kg pierde 3,8 kg de fósforo y en los 155 días restantes 1,9 kg más 18.

Son escasos los estudios que rela­cionan la mejoría del peso con los niveles de electrolitos en sangre de vacas sometidas a cese temprano de la lactación.

El objetivo del trabajo fue inda­gar el impacto que el destete pre­coz pudiera causar sobre las con­centraciones séricas de algunos mi­nerales y oligoelementos, así como su relación con la ganancia de peso, en vacas media sangre cebú de nuestra zona de influencia.

Materiales y Métodos

Se empleó un diseño prospectivo de medidas repetidas 24, consideran­do como variables independientes al tratamiento (destete precoz versus continuidad de la lactancia) y al tiem­po (desarrollo, ontogenia), en tanto que los valores de laboratorio y el peso operaron como variables de­pendientes, siendo determinados en 7 ocasiones durante un lapso de 3 meses (diciembre a marzo).

Las unidades experimentales fue­ron 30 vacas de cría media sangre cebú, de tercera parición, 4-5 años de edad y 375 kg (x) de peso vivo, clínicamente sanas y fenotípicamente homogéneas, mantenidas sobre gramíneas naturales de ciclo corto y porte mediano, en un campo ubica­do en el Departamento Capital, Pro­vincia de Corrientes. Todas las vacas había parido 60-75 días antes y amamantaban su ternero al pie. En el día 0 fueron aleatorizadamente divididas en lotes control C (continuidad de la lactancia) y experimental E (destete precoz), de 15 animales cada uno, identificados con caravanas. Ambos lotes permanecieron en potreros con­tiguos y fueron controlados a los 0, 7, 14, 21, 28, 60 y 90 días. La mayor fre­cuencia inicial (semanal) con relación a la final (mensual) se planificó pre­viendo que los cambios bioquímicos pudieran ocurrir cercanamente al destete precoz; la prolongación de los controles hasta el tercer mes de ensayo se proyectó a efectos de constatar las diferencias entre ambos lotes, en cercanías de la fecha del destete convencional.

En condiciones basales y en ho­rario matutino uniforme (7-8 AM), los animales fueron pesados individual­mente y se les extrajo sangre por venopunción yugular. Mediante centrifugación se separó el suero, que se mantuvo refrigerado a 5°C hasta su procesamiento, realizado a las 3-4 horas post-extracción. En un espectrofotómetro Labora Mannheim 4010 digital provisto de micro­procesador automático, cubeta termostatizada y módulo de succión, se efectuaron determinaciones de calcio (técnica de la cresolftaleín­complexona, lecturas a 578 nm, reactivos Wiener), fósforo inorgánico (molibdato-ascorbato, 620 nm, reactivos Wiener), magnesio (calmagita, 520 nm, reactivos Randox), cloro (tiocianato mercúrico, 450 nm, reactivos Wiener), hierro (piridil-bisfenil-triazina-sulfonato PBTS, 560 nm, reactivos Wiener) y cobre (batocuproína, 436 nm, reactivos Boehringer). Sodio y potasio fueron valorados por fotometría de llama (calibradores Biopur) en aparato Metrolab 305-D de lectura digital y microdilutor in­corporado. Para todas las determi­naciones se efectuó control de cali­dad interno utilizando patrones co­merciales.

Estadísticamente, en la muestra inicial (día 0) se constató la normali­dad distributiva (test de Wilk­Shapiro) y la homogeneidad entre lotes (intervalos de confianza). Veri­ficada la simetría gaussiana, se apli­caron estadísticas descriptivas paramétricas de tendencia central (media aritmética) y dispersión (des­vío estándar). El análisis de la variancia (ANOVA) de medidas re­petidas fue calculado informática­mente (Statistica 1999) e incluyó la significación de los efectos trata­miento y tiempo, así como la interacción entre ambos. Post­ANOVA, la significación de las dife­rencias entre C y E fue determinada por contrastes ortogonales. Los co­eficientes de correlación se calcula­ron por el procedimiento de Pearson. Para todas las inferencias se estipu­ló un nivel de riesgo a = 5%, por debajo del cual se rechazó la hipó­tesis nula de igualdad 7, 24.

Resultados y Discusión

Los valores obtenidos enmar­caron en el intervalo de referencia correspondiente a la zona, raza y categoría de los animales 6. La dis­tribución fue gaussiana, autorizando el uso de estadísticas paramétricas. Los intervalos de confianza iniciales se superpusieron cubriendo la me­dia aritmética de ambos lotes, indi­cando homogeneidad poblacional. El control de calidad garantizó la exactitud y precisión de los datos. El ritmo nictameral y los cambios post-prandiales quedaron margina­dos del diseño debido a que las muestras se tomaron en horario ma­tutino uniforme, con los animales en condiciones basales 7.

La Tabla 1 muestra que los valo­res iniciales fueron semejantes en sendos lotes.

 

 

Al culminar el ensayo, las vacas destetadas revelaron ma­yores ganancias de peso que las vacas en lactación (p < 0.05). El lote experimental registró un aumento x total de 30,5 kg (339 g/animal/día), mayor que el obtenido por el lote control, de 11,7 kg (130 g/animal/ día). En el ANOVA, los efectos trata­miento y tiempo fueron significativos, no así la interacción entre ambos. Los contrastes ortogonales indicaron que las diferencias de peso entre C y E comenzaron a ser signi­ficativamente distintas a partir del día 28 (Figura 1). En el lote E, los au­mentos de peso correlacionaron significativamente con los incremen­tos plasmáticos de calcio (0,88, p = 0,007), fósforo inorgánico (0,89, p = 0,006), magnesio (0,93, p = 0,002) y cobre (0,84, p = 0,01).

Estos resultados son coinciden­tes con los obtenidos en estudios que demostraron que las ganancias de peso, así como la condición cor­poral de las vacas precozmente destetadas fueron superiores a las de aquellas que continuaron ama­mantando sus terneros 22. Luego de 120 días de ser precozmente destetadas y mantenidas sobre pastura implantada (pangola), va­cas cruza Cebú x Hereford logra­ron incrementos de 343 g/animal/ día, mientras que los vientres con cría al pie registraron ascensos de solamente 222 g/animal/día 1. En otro ensayo, la ganancia diaria de peso en vacas sometidas a destete precoz fue mayor (432 g/animal) que las manejadas con destete convencional (126 g/animal) 23. Al entorar las vacas en el período oc­tubre-diciembre, destetando los ter­neros a los 60 días (noviembre-di­ciembre), se logra que los vientres dispongan del resto del verano y todo el otoño para recuperarse de la lactancia pues sus requerimien­tos nutricionales serán mínimos (preñez temprana); se corre peligro que la vaca se exceda de peso, por lo cual es menester un buen mane­jo del pastizal 11.

 

 

Las concentraciones séricas de calcio, fósforo inorgánico y magnesio, inicialmente homogéneas en C y E, al final resultaron significativamente más altas en E. Los efectos tratamiento y tiempo fue­ron significativos en todos los casos, en tanto que su interacción fue no significativa, excepto para la calcemia. Los cambios bioquímicos fueron más precoces que el aumen­to de peso, pues comenzaron a ser significativos a partir del día 14 para calcio y fósforo inorgánico (Figuras 2 y 3) y a partir del día 21 para magnesio. En las vacas experimen­tales se constataron asociaciones li­neales significativas entre las eleva­ciones de calcio y los incrementos de fósforo inorgánico (0,98, p = 0.0001) y magnesio (0,79, p = 0,03), como así también entre magnesio y fósforo inorgánico (0,85, p = 0,01).

 

 

 

El aumento de estos macroele­mentos en el suero de los animales del lote E debería imputarse a la in­terrupción de las pérdidas causadas por la secreción láctea. En tal senti­do, la aptitud de la calcemia como indicador del estatus cálcico del or­ganismo suscita opiniones a favor y en contra. Entre estas últimas están quienes afirman que la calcemia ten­dría escaso valor para apreciar el balance cálcico debido a su potente regulación hormonal, por lo cual solo disminuiría en el largo plazo o debi­do a trastornos endocrinos8,13. Otras opiniones sugieren que el nivel plasmático de calcio sería influenciado por sus ingresos y egresos 9, 12; por ello los bovinos re­gistrarían altas calcemias en prima­vera-verano (9.3 mg/dl) y bajas en otoño-invierno (8.5 mg/dl), en direc­ta relación con el empobrecimiento de las pasturas 10. Sabido es que las pérdidas de calcio a través de la leche son capaces de generar se­veras hipocalcemias en vacas 16, 25. El mayor ingreso dietario de calcio elevaría la calcemia y prevendría la hipocalcemia producida por la lactación del bovino 21.

En cambio, el nivel sérico de fós­foro inorgánico sería un idóneo indicador del balance fosfórico del organismo 2, 4, 13, 17, 18. Si bien los ba­jos niveles plasmáticos de fósforo inorgánico indicarían deficiencia, los valores normales no necesariamen­te significarían que el aporte alimentario del bovino es suficiente, debido al mecanismo compensador que involucra la resorción ósea 8. No obstante, las carencias dietarias o egresos excesivos tarde o tempra­no provocarían descenso de los ni­veles plasmáticos de fósforo inorgánico 9, 12 16.

El valor de magnesio plasmático es unánimemente considerado como buen indicador de su cuantía corporal 9, 18. El catión podría valo­rarse in vivo tanto en plasma como en orina; post-mortem serían de uti­lidad los dosajes efectuados en hu­mor acuoso y líquido cefalorraquídeo 8. El nivel de magnesio en plasma sería el fiel reflejo del contenido exis­tente en la dieta del rumiante y de la cantidad eliminada por orina, heces y leche 16. La magnesemia sería más baja durante el invierno, a conse­cuencia del menor aporte efectua­do por las pasturas empobrecidas por el frío 12 . Las pérdidas de magnesio producidas a través de la leche pueden conducir a la tetania hipomagnesémica 25.

En el día 0 los niveles séricos de sodio, potasio, hierro y cloruro fue­ron semejantes en ambos lotes. Al terminar el estudio registraron leves aumentos en E, pero las diferencias no fueron significativas para los efec­tos tratamiento ni tiempo. Resulta difícil afirmar que la normalidad de la natremia no esté relacionada con depleción del final del electrolito en C. Pese a que algunos autores afir­man que el sodio disminuye su nivel plasmático en las carencias de sal 9, 12 y aumenta ante la ingesta excesi­va 16, la opinión generalizada es que la natremia poseería escaso valor como indicador del estatus sódico, dado que la regulación homeostática solo posibilitaría su alteración plasmática a largo plazo 13, siendo más conveniente su valoración en la saliva del bovino, conjuntamente con la del potasio 8. Potasio y cloruro di­fícilmente podrían tornarse defici­tarios, dada su alta concentración en las pasturas 12. Se afirma que la performance de producción láctea en vacas de tambo está condicio­nada por los niveles de sodio, potasio y cloruro de la dieta 14. El hierro sérico está catalogado como buen indicador del estatus férrico del organismo 16; su invariabilidad en las vacas del presente estudio quizás se deba a la escasa cuantía del drenaje lácteo 6. Además, el hie­rro sería abundante en suelos y pasturas del nordeste argentino, no detectándose deficiencias en gana­do adulto 4.

A partir del día 21 también co­menzaron a ser significativas las di­ferencias entre lotes para la cupremia, sin registrarse interacción entre C y E, resultando significativos los efectos tratamiento y tiempo. En las vacas destetadas se verificaron correlaciones significativas entre la cupremia y las concentraciones de calcio (0,87, p = 0,01), magnesio (0,82, p = 0,02) y fósforo inorgánico (0,85, p = 0,01). La menor concen­tración sérica de cobre en las vacas lactantes del presente estudio debe relacionarse necesariamente con la pérdida del oligoelemento por leche. Pese a su escasa concentración en leche, debe tenerse presente que la proporción de cobre es escasa en suelos y pasturas del nordeste ar­gentino, llegando incluso a generar deficiencias sintomáticas en el ga­nado 3, 4 . El nivel plasmático de co­bre está considerado como buen indicador del estatus cúprico en bo­vinos 2, 4, 13, 17, 18.

En el presente estudio, la mayor ganancia de peso en E debe rela­cionarse, entre otras causas, con el aumento de la disponibilidad de mi­nerales y oligoelementos para el crecimiento, tal como lo demuestra el alto grado de asociación lineal registrada entre el peso y aquellos electrolitos cuyas diferencias fina­les fueron significativamente más bajas en C. Las deficiencias de cal­cio, fósforo, magnesio, hierro y co­bre se acompañan de retraso del desarrollo, pérdida de peso y baja fertilidad 4, 9. 12. 25. Apartándose de la menor ganancia de peso que re­gistran los terneros sometidos a destete precoz, esta práctica se revela de gran utilidad para mejo­rar la aptitud reproductiva de la vaca, y ello sucede al optimizarse su estado nutricional 19. Pese a su rusticidad, el ganado cruza cebú no escapa a estas premisas, desde que la subnutrición se asocia con un prolongado anestro post-parto durante el amamantamiento del ter­nero 15.

En conclusión, surge que la se­paración vaca-ternero a los 60-75 días post-parto se tradujo en ma­yores ganancias de peso, así como más altos niveles séricos de calcio, fósforo inorgánico, magnesio y co­bre (p < 0.05) en las vacas destetadas, que se atribuyen al cese del drenaje lácteo de minera­les, oligoelementos y otros nutrientes.

Agradecimientos

Los trabajos se realizaron con subsidios SGCYT UNNE (17B/041) y CONICET (PIP 577). Se agradece a Wiener Lab la provisión de reactivos y la colaboración prestada por los Dres. A. Slanac, M. Revidatti y A. Capellari.

Bibliografía

1.   ARIAS AA, REVIDATTI MA, CAPELLARI A, SLOBODZIAN A. 1996. Técnicas para la intensificación de la ganadería de cría en el noroeste de la Provincia de Corrientes. Ma­nejo del destete precoz. Actas Ciencia & Técnica UNNE 2: 427-430.

2. BALBUENA O, MCDOWELL LR, TOLEDO HO, CONRAD JH, WILKINSON NS, MUFARREGE DJ. 1989. Estudios de la nu­trición mineral de los bovinos para carne del este de las provincias de Chaco y Formosa (Argentina). 2: Magnesio, Potasio y Sodio. Vet Arg 6: 296-308.

3. BREM JJ. 1985. Antecedentes de perfiles metabólicos y deficiencias minerales en la región del NEA. Anales de la ll Jornadas de Actualización Técnica de la Provincia de Formosa, Argentina, p. 5.

4.   COPPO JA, SANDOVAL GL, MUSSART NB, SLANAC AL. 1992. Deficiencias de minera­les y oligoelementos detectadas en bovinos del nordeste argentino. VetArg 9: 331-336.

5.   COPPO JA. 2000. Impacto del destete pre­coz sobre el medio interno de terneros cru­za cebú. Tesis doctoral, Universidad Nacio­nal del Nordeste, Corrientes, Argentina, 216 P.

6.   COPPO JA. 2001. Fisiología Comparada del Medio Interno, Ed. Dunken, Buenos Aires, 297p.

7. COPPO JA. 2005. Fundamentos y Metodología de la Investigación Científica, Ed. Moglia, Corrientes, tomo Il, 470 p.

8. CORBELLINI CN. 1998. Influencia de los micronutrientes en la fertilidad de bovinos lecheros. Rev Med Vet79: 8-13.

9.   DUCKER MJ. 1988. Efectos de la nutrición y las prácticas de manejo en la fertilidad. Therios, Supl. Esp. N° 2: 60-76.

10. FALLEIROS B, DOS SANTOS B, DEL DUCA L, OSÓRIO JC, JUNIOR HA. 1997. Flutuapao sazona¡ do campo nativo sobre o nivel de calcio sérico em novilhas de cor­te. Anales del XXV Congreso Brasileiro de Medicina Veterinaria, Gramado (Brasil), Comunic. MPR 002.

11. GALLI 10, MONJE AR, HOFER CC. 1995. Destete precoz: clave para nuevos sistemas de producción de carne vacuna en la Pro­vincia de Corrientes. Anales de las VIII Jor­nadas Veterinarias de Corrientes (Premio Fundación Schiffo). Public. INTA Concep­ción del Uruguay, 33 p.

12. GÓMEZ PIOUER J. 1992. Manual Práctico de Análisis Clínicos en Veterinaria, Ed. Mira, Zaragoza, 445 p.

13. HABICH GE. 1982. Análisis de sangre de animales sanos como fuente de información para el manejo de rodeos lecheros. RevArg Prod Anim 2: 130-158.

14. HU W., MURPHY MR. 2004. Dietary cation­anion difference effects on performance and acid-base status of lactating dairy cows: a meta-analysis. J Dairy Sci 87: 2222-2229.

15. JOLLY PD, MCSWEENEY CS, SCHLINK AC, HOUSTON EM, ENTWISTLE KW. 1996. Reducing postpartum anestrous interval in first-calf Bos indicus crossbred beef heifers. 3. Effect of nutrition on responses to weaning and associated variation in metabolic hormone levels. Austr J Agric Res 47: 927-942

16. KOLB E. 1987. Fisiología Veterinaria, 3° ed., Acribia, Zaragoza, 1115 p.

17. MARCOS ER, BELTRAMINO RF. 1984. Va­riaciones sanguíneas en terneros de tambo bajo distintos tipos de crianza artificial. Rev Arg Prod Anim 4: 225-232.

18. MUFARREGE D. 1993. Distribución estacional de nutrientes minerales para el ganado en pastizales del nordeste argenti­no. Informe Anual INTA Mercedes (Corrien­tes, Argentina), p.102-107.

19. OBESE FY, OKANTAH SA, ODDOYE EO, GYAWU. P. 1999. Post-partum reproductive performance of Sanga cattle in smallholder peri-urban dairy herds in the Accra plains of Ghana. Trop Anim Health Prod 31: 181­190.

20. PERUCHENA CO. 1992. Nutrición de bovi­nos sobre pastizales de baja calidad de la región NEA. Anales de la 1 Jornada de Nu­trición Bovina, Facultad Ciencias Veterinarias UNNE, Corrientes, p. 22.

21. BOCHE JR,      DALLEY D, MOATE P.,GRAINGER C, RATH M, OMARA F. 2003. A low dietary cation-anion difference precalving and calcium supplementation postcalving increase plasma calcium but not milk production in a pasture-based system. J Dairy Sci 86: 2658-2666.

22. SCHULTZCL, ELY DG, AARONDK, BURDEN BT, WYLES J. 2005. Comparison of an early and normal weaning management system on cow and calf performance while grazing endophyte-infected tall fescue pastures. J Anim Sci 83: 478-485.

23. SCIOTTI AE, CARRILLO J, MELUCCI LM, CANO A. 1996. Efecto del destete precoz en vacas primíparas y de última parición so­bre los pesos y ganancias de peso de los terneros y sus madres. Anales del XX Con­gresoArgentino de Producción Animal (Río Hondo, Argentina), p. 33.

24. STEELRG,TORRIEJH.1992.Principles and Procedures of Statistics. A Biometrical Approach, 2ª ed., McGraw-Hill, New York, 715 p.

25. UNDERWOOD EJ. 1981. The Mineral Nutrition ofLivestock, 2ª ed., CAB, London, 320 p.

26. COPPO, J.A.; MUSSART, N.B. 2005. Varia­ciones del peso e indicaciones metabólicas glucídicas y lipídicas en sangre de vacas sometidas a destete precoz y convencio­nal. R. Med. Vet. (Bs. As.) 86, N° 2. 2905.

 

Volver a: Minerales, fisiología y suplementación