Daniel Tirso Fiorotto. 2007.
www.ecoportal.net.
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Introducción
Los gobiernos
nacional y provincial se resisten a concretar estudios de impacto acumulativo
reclamados por los ambientalistas entrerrianos, para determinar la magnitud del
daño que genera en la naturaleza y en los seres humanos la creciente producción
de soja Roundup Ready en el territorio de Entre Ríos bajo el sistema actual.
Evaden estudios que
pongan en dudas a la soja
Los gobiernos
nacional y provincial se resisten a concretar estudios de impacto acumulativo
reclamados por los ambientalistas entrerrianos, para determinar la magnitud del
daño que genera en la naturaleza y en los seres humanos la creciente producción
de soja Roundup Ready en el territorio de Entre Ríos bajo el sistema actual. La
sociedad se queja en forma tibia aún, como esperando que el mal golpee a la
puerta de cada uno. Y es que el modelo dominado por grandes multinacionales y
facilitado por los gobernantes locales a su servicio, se empeña en ocultar los
riesgos tenebrosos del cóctel de químicos desparramados. Expertos hablan de
"genocidio" en Entre Ríos, y las autoridades no sólo hacen oídos
sordos sino que dan mayor impulso al sistema sojero, sin estudios completos.
Sorprende la
diferencia de criterios entre asociaciones civiles que denuncian los efectos
nocivos del sistema con la palabra "genocidio", y los gobernantes que
alientan este modo de producción en su afán de concentrar fondos mediante
retenciones a las exportaciones, y rechazan sin fundamentos la realización de
estudios integrales, sistémicos, de impacto acumulativo.
Unos
sostienen que la soja cultivada con agrotóxicos en plena democracia ya mató más
personas que la dictadura. Otros afirman que podrían tomar, sin dudas, un vaso
de agua con roundup (glifosato), como los propietarios de las pasteras se
ufanan de beber agua servida.
Lo insólito
de la situación en Entre Ríos radica en que, mientras el gobierno y sus
sucesores anuncian 16 polos oleoquímicos basados en este sistema, miembros de
ese mismo gobierno dicen a los ambientalistas, en privado, que no se preocupen
porque ese era sólo un slogan de campaña, y que harán apenas un polo y tal vez
ni uno. ¿Cuál será, en verdad, la política en materia de granos del gobernador
Sergio Urribarri que promueve la soja y su uso para combustibles, y su
vicegobernador José Lauritto que ha confesado que no avanzarán con tales polos?
El doble discurso no es tal en los hechos, donde el sistema sojero a gran escala
y expulsor de mano de obra se impone sin atenuantes.
Los que
desafían a este sistema instalado, lo acusan de provocar malformaciones,
cáncer, abortos entre los entrerrianos; lo señalan como causa de la
consolidación de las estructuras económicas de expulsión de habitantes de las
zonas de cultivo bajo un régimen de destierro permanente, y al mismo tiempo
como principal razón de la concentración de la propiedad y el uso de la tierra
en pocas manos y el abandono del negocio en las multinacionales. Estos
argentinos valientes están buscando ahora la manera de provocar la atención de
políticos y jueces por el lado de sus responsabilidades en la continuidad de
este sistema, y encuadrar los presuntos delitos en el Código Penal.
Soja para el
bolsillo de pocos y el corazón de nadie, soja en un país que ni siquiera
produzca carnes sino piensos (alimentos) para que otros hagan carne, o
biocombustibles para los grandes centros industriales del mundo, en un retroceso
hacia la economía extractiva, con gran costo en minerales del suelo y en
habitantes de la tierra. Soja para encerrar a los vacunos en zonas marginales,
y que se ahoguen en el orden de los
Osvaldo
Rafael Fornari es el mayor especialista argentino en el seguimiento y la
denuncia de los efectos de los agrotóxicos sobre los seres humanos (niños,
mujeres, ancianos, trabajadores rurales), y forma parte de la campaña
"Paren de fumigar" lanzada por el Grupo de Reflexión Rural -GRR- que
lidera el militante Jorge Rulli.
El GRR está
haciendo historia, con eco escaso todavía porque enfrenta al poder que surge de
la connivencia entre políticos, terratenientes o grandes arrendatarios, pool de
siembra, y multinacionales que concentran el negocio de las semillas
modificadas genéticamente y los agroquímicos y las exportaciones (Monsanto,
Cargill, etc.).
"CATÁSTROFE
sanitaria"
Fornari,
oriundo de una zona rural del departamento Gualeguaychú y muy sensible al
flagelo de la expulsión de habitantes que genera el sistema económico imperante
en Entre Ríos y parte del país, está afincado hace décadas en Buenos Aires y
reunió pruebas para denunciar los efectos del sistema sojero sobre las personas
ante los fueros penales. Los habitantes de parajes entrerrianos le dieron sus
principales argumentos para sostenerse ante los estrados judiciales.
En una de sus
últimas intervenciones expuso la situación en estos términos: "Creemos
haber descubierto los elementos necesarios para confirmar una vasta operatoria
de contaminación sobre miles de poblados pequeños y medianos de la Argentina.
Se está configurando una catástrofe sanitaria de envergadura tal, que nos
motiva a imaginar un genocidio impulsado por las políticas de las grandes
corporaciones".
La expresión
ha sido bien pensada, Fornari, Rulli y los seguidores del Grupo de Reflexión
Rural hablan ya de genocidio y sostienen además que Entre Ríos es una
"perlita" en esto del crecimiento abrupto del sistema agrícola con
agrotóxicos sin planificación, con control insuficiente o sólo de apariencias,
y sin estudios de impacto acumulativo, pero además con políticas provinciales
que tienden clara y caprichosamente a la intensificación de este sistema.
Dice Fornari
en una de sus últimas intervenciones (con argumentos similares en todas):
"Motiva esta presentación la enorme inquietud del Grupo de Reflexión Rural
(GRR) por las consecuencias del vertiginoso crecimiento de los cultivos de la
soja y del maíz RR, aunado a la masiva deforestación de bosques y montes
nativos y a la desaprensión con las que se realizan las fumigaciones aéreas y
terrestres, que acompañan esos cultivos, y que afectan gravemente la salud, la
vida humana y el medio ambiente".
Paquete con moñito
"La
creciente expansión de los monocultivos de soja y de maíz RR que este año
alcanzarán las veinte millones de hectáreas, ha barrido con los cinturones
verdes de producción de alimento que rodeaban los pueblos y que eran una
natural barrera para los impactos de la agricultura industrial. Estos
corredores verdes estaban generalmente constituidos por montes frutales, criaderos
de animales pequeños, tambos y chacras de pequeños agricultores. Ahora los
monocultivos llegan a las primeras calles de las localidades y las
asperjaciones (el rocío) de venenos propios de los paquetes tecnológicos que
acompañan a los monocultivos, a través de fumigaciones aéreas o terrestres,
impactan en forma directa e inmisericorde sobre las poblaciones", dice
Fornari.
"Las
máquinas fumigadoras se guardan y se lavan dentro mismo de las zonas urbanas
contraviniendo toda norma de prevención, los aerofumigadores suelen decolar de
los aeroclubes de las propias localidades y cruzan los pueblos chorreando
venenos cuando se dirigen o cuando retornan de sus objetivos sin que la
autoridad municipal haga nada para impedirlo. Los granos se almacenan -por razones
de comodidad de los cerealeros y sojeros- en enormes silos ubicados
generalmente en zonas céntricas de los pueblos, y diseminan con el venteo de
los granos partículas tóxicas que afectan el corazón de las pequeñas
urbanizaciones"
Hay que
decir, aquí, que precisamente en estos días se conoció una nueva denuncia cerca
de Basavilbaso, sobre una avioneta que rociaba con químicos sobre una escuela
rural, pero esto no es más que una advertencia sobre decenas de casos que no
llegan a la difusión pública y que muchas veces los pocos habitantes que quedan
en zonas rurales constatan en la muerte de aves o peces.
"La
agricultura industrial de la soja ha devenido en sinónimo de desmontes,
degradación de suelos, contaminación generalizada de las napas, degradación del
medio, destrucción de la Biodiversidad y expulsión de poblaciones rurales. Sin
embargo, puede haber consecuencias aún mucho más horrendas. Creemos haber
descubierto los elementos necesarios para confirmar una vasta operatoria de
contaminación sobre miles de poblados pequeños y medianos de la Argentina. Se
está configurando una catástrofe sanitaria de envergadura tal, que nos motiva a
imaginar un genocidio impulsado por las políticas de las grandes corporaciones
y que solo los enormes intereses en juego y la sorprendente ignorancia de la
dirigencia, logran mantener asordinado. El cáncer se ha convertido en una
enfermedad masiva y generalizada en miles y miles de localidades argentinas,
derivada de las irracionales condiciones de producción del actual modelo
agrícola alentado por los agronegocios".
"Sin
embargo, existen situaciones más agudas todavía, que son la consecuencia
natural del modelo de agriculturización industrial y cuyos impactos resultan
aún más devastadores. Nos referimos a las caravanas de decenas de miles de
camiones cargados de porotos de soja y de maíz, que cruzan los pueblos
ribereños hacia los puertos del Río Paraná, dejando a su paso regueros de
muerte en las poblaciones que viven a orillas de las rutas, sin soslayar la
"contribución" del transporte a las emanaciones de dióxido de carbono
mientras se pretende aumentar aún más la producción de oleaginosos como
agrocombustibles para contar con energía limpia".
En verdad, el
razonamiento de Fornari, que fundamenta las presentaciones formales ante
fiscales de la nación, se repite en ciudades de distintas provincias. Así como
antes actuó sobre los efectos de los agrotóxicos en habitantes de localidades
entrerrianas (Líbaros, Gilbert, etc.), en este caso extendió la denuncia a San
Lorenzo.
El caso Gilbert
"Todo
este contexto de referencia, amerita según nuestro leal saber y entender, una
seria, sensata e ineludible investigación por la presunta comisión de delitos
penales. Estimamos que un primer hilo conductor estaría dado por la presunta
infracción al Artículo 200 del Código Penal", dice la presentación de
Fornari y Rulli.
¿Qué dice el
artículo 200? Véase el Código Penal: "Será reprimido con reclusión o
prisión de tres a diez años, el que envenenare o adulterare, de un modo
peligroso para la salud, aguas potables o sustancias alimenticias o
medicinales, destinadas al uso público o al consumo de una colectividad de
personas. Si el hecho fuere seguido de la muerte de alguna persona, la pena
será de diez a veinticinco años de reclusión o prisión. Artículo 201. Las penas
del artículo precedente, serán aplicadas al que vendiere, pusiere en venta,
entregare o distribuyere medicamentos o mercaderías peligrosas para la salud,
disimulando su carácter nocivo".
Ya en la
presentación realizada en Gualeguaychú con motivo de la muerte de tres niños en
la zona de costa Las Masitas, cerca de Gilbert, Fornari había expuesto
argumentos que podrían hacer temblar al sistema sojero. Si bien hay que aclarar
que por ahora los estudios realizados no convalidan el origen de la muerte en
los agrotóxicos en forma directa, los especialistas entienden que en verdad es
muy difícil hallar en los cuerpos vestigios de los elementos químicos que
intoxicaron quizá a las víctimas, de modo que la prueba de los efectos de la
acumulación de agrotóxicos sobre el organismo son complicadas y a veces
imposibles, y mientras tanto se suceden las denuncias, a veces sólo mediáticas,
del paso de avionetas sobre escuelas, sobre arroyos, lagunas, casas habitadas,
sin cortar el chorro de la fumigación, o en días de viento que trasladan el
líquido rociado muchos cientos de metros y hasta kilómetros.
Decía Fornari
en torno del caso de Gilbert, aún no esclarecido: "Lícito resulta
preguntarse qué harán los jueces, columna central de toda República que se
precie de tal, frente a estos hechos, como los que aquí se denuncian que
agreden, mortifican y ponen en serios cuestionamientos la existencia misma del
hombre en la faz de la tierra. La conmovedora lucha de los hombres y mujeres de
Gualeguaychú frente al proyecto de la empresa Botnia, es un faro que titila en
los tiempos oscuros que transitamos siendo quizás una guía para navegantes
extraviados. El fenómeno de los agronegocios y los consecuentes daños
ecológicos, respecto al medio ambiente y de las personas está muy en línea con
los hechos que aquí denunciamos".
"En
nuestro campo específico -derecho ambiental y derecho penal ambiental- ya se
empiezan a conocer los trabajos de los autores de aquí y del mundo en relación
con las nuevas realidades. Así tenemos a título de ejemplo que en la obra ‘Derecho y
reparación de daños’ Editorial Universidad, editado año 2001, de los doctores Costa, Cáceres y Ghersi, todos
ellos bajo la dirección del doctor Carlos Ghersi, en su página 18 dice: ‘Derecho ambiental
concepto: el derecho ambiental es
el sector del orden jurídico que regla las conductas humanas que pueden ejercer
influencia, con efectos en la calidad de vida de los hombres, sobre los
procesos que tienen lugar entre el sistema humano y el medio ambiente. Tiene
por efecto condicionar la conducta humana respecto del disfrute, preservación y
mejora del ambiente, introduciendo acciones y abstenciones a favor del bien
común. Su contenido es difuso, ya que abarca las relaciones normadas por todo
el espectro jurídico en cuanto a que esas relaciones condicionan el ambiente’. También apuntan
dichos autores que el derecho
ambiental se estructura sobre principios propios que se hallan en plena
formación, que es interdisciplinario y que requiere en este caso, para establecer
las necesarias medidas de protección las indicaciones y la asistencia de otras
disciplinas que estudian los aspectos físicos, químicos y biológicos del medio
ambiente y que describen el deterioro de la biosfera como los evalúan y
proponen las soluciones que el legislador debe traducir al lenguaje jurídico,
teniendo en cuenta también los datos que los economistas y sociólogos pueden
aportar. De mi propia cosecha, Señor Fiscal, agrego que de resultar probados
los hechos presuntamente ilícitos de los que hago alusión seguramente serán una
consecuencia de la explotación irracional de lo que hoy en día sea dado en
llamar ‘agronegocios’, y agrego además
que tarde o temprano la comunidad argentina deberá debatir y fijar una vez más
los límites entre los derechos individuales y los derechos comunitarios"
Los primos Portillo
"Ya
entrando en la materia concreta del derecho penal en el campo del derecho
ambiental -añade Fornari-, los mismos autores manifiestan ‘que el derecho
penal es la última instancia de
control social y que cumple una función subsidiaria y auxiliar a las normas no
penales, civiles y administrativas… dejando para el derecho penal sólo los atentados más graves en
los cuales los otros controles han fracasado… Por otra parte, va de suyo que se puede
colegir que si todos los controles
han fallado y se han causado muertes de inocentes, residualmente, sí o sí
corresponde investigar en principio encuadrándose en el tipo penal consagrado
en el artículo 200 del Código Penal y que en lo sustancial el bien jurídico
tutelado es la salud pública. Concretamente Señor Fiscal, de las notas
periodísticas que se anexan surge que: a) en el mes de mayo del año 2003
falleció el niño Alexis Portillo, hijo de María Angélica Portillo y de Sergio
Humberto Portillo, quien ingresó al hospital de Urdinarrain, se lo deriva al
hospital de Gualeguaychú y luego al hospital San Roque de Paraná, falleciendo
en ese nosocomio. B) El 11 de septiembre de 2006 falleció Rocío Micaela
Portillo de 7 años de edad produciéndose tal deceso en el hospital Centenario
de esta ciudad de Gualeguaychú. C) El 17 de enero de 2007 falleció Cristian
Portillo de 8 años de edad, en el hospital Masvernat de Concordia".
"Señor
Fiscal, según mi leal saber y entender, existen indicios graves precisos y concordantes
que todas estas muertes se habrían producido por patología que tendría relación
con pacientes inmunodeprimidos y esa inmunodepresión, agrego, es una de las
principales características de los seres humanos que se han visto expuestos a
la acción de los letales pesticidas, que se usan en los cultivos transgénicos.
Desde este lugar anoticio al Señor Fiscal que los distinguidos profesionales
que integran el Grupo de Reflexión Rural están contestes en afirmar que las
causas finales de estas muertes encuentran su causa eficiente en la
intoxicación gradual larvada y oculta, la mayor cantidad de veces o disfrazan
los desencadenantes finales de las muertes. En estos casos habría trascendido
que los niños habrían muerto infectados por una rara bacteria, pues bien, de
las pruebas periciales que se puedan llegar a producir demostrarán que esas
bacterias habrían visto totalmente facilitadas las condiciones para infectar
primero y matar después".
Es cierto que
la imposibilidad, según especialistas en toxicología, de hallar pruebas de la
intoxicación a meses de la muerte, y a años de la acumulación de tóxicos sobre
organismos que fueron deprimiendo su inmunidad año a año, es un imposible casi.
Pero la presentación del entrerriano Fornari resulta pese a todo un avance
notable en la defensa de los derechos humanos, toda vez que las autoridades
provinciales y nacionales se niegan a realizar estudios de impacto acumulativo
de tanto desparramo de químicos sobre las familias. Después de las decenas de
denuncias, publicadas ya en medios entrerrianos (Semanario ANÁLISIS incluido,
en una nota titulada "Mosquitos que no pican pero dan miedo", entre
otras), de personas con nombre y apellido, intoxicadas, con diversos males, en
virtud de su cercanía con campos fumigados, las autoridades públicas siguen con
sus planes sojeros como si nada. Y anuncian con bombos y platillos nuevos
récord de soja, lo que es sinónimo de concentración de la propiedad y el uso de
la tierra en pocas manos, expulsión de habitantes de pueblos pequeños, e intoxicación
del suelo en un grado desconocido pero intoxicación al fin, como lo demuestran
estudios científicos realizados sobre animales de nuestra fauna, y decenas de
ejemplos de muertes masivas de aves, ranas, peces, si no se quiere mirar la
salud de los propios seres humanos.
Especialistas
denunciaron, como si fuera poco, que las presuntas estadísticas que se llevan
adelante en los organismos estatales sencillamente son una farsa, porque no
anotan las causas de un mal sino el motivo de la muerte del paciente, es decir,
el último órgano afectado. Es decir, la muerte de un niño que pudo sufrir un
atentado agrotoxicológico durante años aparecerá en los registros como un paro
cardiorrespiratorio. No están allí las causas de sus males, que las autoridades
ni siquiera investigan, y se niegan a relacionar malformaciones y muertes con
la moda de los agrotóxicos masivos lanzados sobre un millón y medio de
hectáreas con cuidados harto insuficientes y controles sólo de apariencia.
Tala de
bosques, monocultivo, extracción de minerales sin reposición adecuada,
expulsión de habitantes, en línea con la pesca del sábalo con beneficios para
pocos y la concentración de las exportaciones de granos y carnes en pocas manos
(Cargill, JBS) y la concentración de la economía en general (hipermercados,
pool de siembra, ALL, Agrenco): síntomas y testimonios de una provincia
primaria, hecha para pocos. y con responsables acusados de genocidio. ¿Seguirán
negándose al debate, a favor de los intereses de las multinacionales?
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