Reportaje. 2005. Semanario Economía, Gobierno y Sociedad Río cuarto, 3(115):8.
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Si consideramos los bosques nativos no es buena, y la forestación con especies exóticas es limitada, pues está restringida a zonas muy específicas. A mi modo de ver, lo más importante es lo que sucede con nuestros bosques naturales. Grandes masas boscosas fueron y siguen siendo taladas y la erosión del paisaje y la pobreza social y económica avanzan como un manto de flagelo sobre gran parte del territorio nacional. Nuestro país se caracteriza por poseer diversas clases de suelos y climas, los cuales dan lugar á distintas regiones fitogeográficas. Sin exagerar, la mayor parte de estas regiones, que incluye: el Chaco Oriental y Occidental, la Provincia del Monte, la Provincia del Espinal y la Patagónica, fueron y continúan siendo desbastadas por el filoso borde del acero templado, el sobrepastoreo de los animales domésticos y los fuegos no planificados. Por lo tanto, es urgente invertir el sentido de la dirección del movimiento.
Considero que sin dilación se debe poner manos a la obra en el dominio integral del ecosistema que incluye principalmente: la reforestación de los bosques nativos y un manejo correcto del suelo, la vegetación y los animales.
Todo intento que tenga como objetivo construir bosques para recuperar áreas deforestadas y capturar dióxido de carbono de la atmósfera, debe ser bien recibido. El carbono del aire, los nutrientes y el agua del suelo, representan la materia prima que la planta utiliza para elaborar nuevos tejidos. Los bosques son las formaciones vegétales que más materia orgánica incorporan al suelo. Los restos de hojas, raíces y otros órganos del árbol, son el alimento que sostiene la vida de los microorganismos que forman la estructura del suelo. Un suelo con estas características, ofrece resistencia a los principales agentes erosivos, el agua y el viento.
El mercado de "bonos de carbono" implementado por el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) que acaba de ponerse en vigor, ofrece financiación para construir bosques con el objeto de capturar el carbono desprendido de la quema de los combustibles fósiles. El aumento en la concentración de este gas, es responsable del calentamiento global de la atmósfera y por añadidura, del cambio del clima del mundo. Es importante señalar que esta financiación contempla áreas no habituales a la práctica de forestación.
Este es un aspecto fundamental que no recibe la importancia que merece. Los pocos proyectos de forestación, contemplan, en la mayoría de los casos, la plantación de especies exóticas, sin considerar que los árboles nativos ofrecen la inmensa ventaja de frenar los procesos erosivos y disminuir la salinidad de los suelos. Cuando uno elige una especie autóctona, elige genes que fueron previamente seleccionados por el ambiente a través un largo proceso de evolución. La anatomía y la fisiología de una planta, fueron modeladas por el clima, y los factores físicos y biológicos en el lugar origen de la especie.
La íntima adaptación, observada los bosques nativos, les permite sobrevivir a los valores extremos del clima local y al ataque de plagas y enfermedades. Una especie nativa de amplia difusión en el centro y oeste del país es el algarrobo, un árbol de la familia las leguminosas. Las especies de leguminosas, junto a un grupo de bacterias cristalizan una de las más maravillosas asociaciones que ofrece la naturaleza. Es una relación simbiótica donde las bacterias que viven en la raíz aportan el nitrógeno de la atmósfera del suelo, y reciben a cambio, el alimento elaborado en forma de azúcar. Una vez en la raíz, el nitrógeno asciende de a través del tallo hasta llegar a la fábrica de materia orgánica que está en las hojas, allí, es la materia prima fundamental para formar las proteínas, las macromoléculas indispensables para todos los seres vivos.
El nitrógeno es el elemento químico más requerido por las plantas, pero su absorción por las raíces no es muy sencilla; para poder ser utilizado, debe combinarse previamente con otros elementos, esta tarea es llevada a cabo por microorganismos: Precisamente las bacterias simbióticas transforman la mayor proporción de nitrógeno puro en nitrógeno combinado. Dentro de su familia, el algarrobo es un miembro destacado, se encuentra entre, los que más nitrógeno aporta al suelo. Por esta razón bajo su radio de acción, crece una comunidad de excelentes planta forrajeras. Se comprobó que en un bosque de algarrobo el suelo posee estructura y por lo tacto, retiene más las lluvias. El agua, junto al nitrógeno representan, los factores críticos que más limitan la producción ganadera en la región árida y semiárida del país. El fruto del algarrobo es una chaucha muy apetecida por el ganado, que brinda un forraje de excelente calidad. La utilización adecuada de las "algarrobas" se comprobó aumenta varias veces la carga animal por hectárea y por año.
A las autoridades, tanto de un nivel u otro, les compite velar por nuestras riquezas naturales. En un sistema democrático, dónde el pueblo gobierna a través de sus representantes, el mismo ciudadano debe interesarse y controlar que las autoridades elegidas defiendan él patrimonio nacional. La tarea de recuperar los recursos naturales renovables como los bosques nativos incluye: generar conocimientos científicos y tecnológicos en las universidades, atraer ínversores, crear fondos para financiar proyectos de investigación y forestación, ofrecer créditos de bajó interés y largo plazo a los productores, hacer docencia y extender los conocimiento a los actores situados directamente en escena. En última instancia, la degradación del ambienté es un problema de educación. Es un círculo vicioso, por desconocimiento, el ambiente es maltratado, y ambienté degradado, genera pobreza social, económica, y expulsa finalmente a sus pobladores.
La provincia de Córdoba tiene un inmenso potencial, -para forestar y en este sentido, me refiero tanto a tierras marginales, las pasturas naturales, como a tierras cultivadas. En los sistemas agrícolas se eliminaron los árboles al extremo de no dejar una sombra. No se consideró que la presencia del árbol en potreros, corrales, calles y todo lugar donde se pueda plantar, que no interfiera con las tareas agrícolas, incorpora diversidad al ambiente, aumenta estabilidad al mismo, incrementa el rendimiento de las cosechas y revaloriza el precio de la tierra.
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