E-campo.com. 2006.
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Introducción
Unas 60 razas de vacas, cabras, cerdos, caballos y aves de corral se
perdieron en los últimos cinco años debido a la globalización de la industria
ganadera, informó la FAO
En todos los rincones del globo se reproduce imagen de las granjas de
animales: aves de corral, cerdos, vacas, etc. Pero en cada rincón del globo
esos animales poseen características genéticas diferentes. Las razas autóctonas
tienen características que les permiten superar enfermedades o emergencias como
el cambio climático.
Un informe de la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y
la Alimentación (FAO) señaló que cerca del 20 por ciento de las razas de
animales de granja se encuentra en peligro de extinción, con una raza que
desaparece al mes, el motivo: la globalización de la industria ganadera.
Existe un registro de la FAO sobre recursos genéticos de animales
domésticos que comprende 7.600 razas, de ellas, 190 desaparecieron en los
últimos 15 años y otras 1 500 se consideran al borde de la extinción. Unas 60
razas de vacas, cabras, cerdos, caballos y aves de corral se perdieron en los
últimos cinco años, por lo que 150 experto de 90 países se reunieron esta
semana en Roma para definir las acciones que puedan detener la pérdida de esta diversidad genética animal
en el mundo.
Según informó el organismo internacional, el estudio “Estado de los
recursos zoogenéticos del mundo”, es la primera evaluación a nivel global
que se hace sobre este patrimonio genético y la capacidad de los países de
gestionarlo de forma sostenible. Con datos procedentes de 169 países, ofrece un
panorama completo de la situación actual y destaca la importancia del sector
ganadero dentro de la agricultura.
Efectos de un mundo
global
Gracias a la ganadería más de 1.000 millones de personas pueden sobrevivir en el mundo y en particular, cerca del 70 por ciento de los pobres rurales dependen en gran medida de ella. La actividad pecuaria supone cerca del 30 por ciento del producto interior bruto agrícola en los países en desarrollo, y se espera que este porcentaje se aproxime al 40 por ciento en 2030, apunta la FAO al tiempo que alerta: “La globalización del mercado ganadero es la mayor amenaza para la diversidad genética animal”.
Pero por qué se da esta situación. Los sistemas tradicionales de producción requieren animales destinados a diversos usos, de los que se obtienen diferentes bienes y servicios (fuerza de tiro, transporte, cuero, estiércol etc.). En búsqueda de la mejora permanente, la agricultura moderna optimizó sus características productivas y desarrolló razas altamente especializadas, esto permitió un gran aumento de la producción pero a la vez se necesita un gran aporte de insumos.
Solamente la mitad de una treintena de especies de mamíferos y aves domésticas proporcionan el 90 por ciento de los alimentos de origen animal que consumen los humanos. Cinco especies: vaca, oveja, cabra, cerdo y gallina, proporcionan la mayor parte de alimentos.
La selección de las variedades más productivas tiende a menospreciar las características genéticas de funcionalidad y de adaptación. Este proceso lleva a un deterioro de la base genética que afecta tanto a las razas de mayor demanda comercial como al resto, y hay especies que son descartadas en respuesta a las demandas del mercado, y es éste fenómeno el que preocupa a los especialistas.
Pero el patrimonio zoogenético contiene recursos muy valiosos para el futuro de la seguridad alimentaria y del desarrollo agrícola, en particular en ambientes áridos y hostiles. Mantener la diversidad genética de los animales es una llave que puede permitir a futuras generaciones seleccionar las razas o desarrollar nuevas para hacer frente a situaciones de emergencia, como el cambio climático, las enfermedades o los cambios en los factores socioeconómicos.
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